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La confianza en la deuda española vuelve a los niveles previos al batacazo de Irlanda

La prima de riesgo baja de los 200 puntos básicos por primera vez desde mediados de noviembre y aleja el fantasma del rescate.- La reforma financiera y el voto de confianza de S&P alimentan el alivio

La buena acogida que los inversores han dado a la reforma de los bancos y cajas, lo que ha traído el optimismo a la Bolsa, y la decisión de la agencia Standard & Poor's de mantener en un notable alto la nota de solvencia del Estado gracias a las reformas del Gobierno, han devuelto la confianza en la deuda española hasta los niveles previos a la debacle de Irlanda a mediados de noviembre. Gracias a la mejora de hoy, que se suma al tímido alivio de ayer, España, además, aleja el riesgo de contagio de los problemas de financiación que se llevaron por delante a Grecia en mayo, a Irlanda hace tres meses y que ahora amenazan con hacer caer a Portugal. En la renta variable, por su parte, la recuperación ha sido incluso más acusada, ya que el selectivo español Ibex 35, que hoy ha subido un 1,5%, está a un paso de tocar los 11.000 puntos, un nivel que no transita desde el pasado abril.

La decisión de la agencia, positiva para la confianza en España, ha incrementado el alivio de primera hora que venía registrando la deuda del Tesoro en los mercados secundarios de deuda, donde se negocian los títulos una vez emitidos. Este avance, que ha multiplicado la tímida mejora de ayer, ha llevado a la prima de riesgo de España, que es el sobreprecio exigido a los bonos a 10 años frente a los alemanes, de referencia, y el mejor indicador para medir la confianza en las finanzas de un Estado, a bajar de los 200 puntos básicos por primera vez desde el 18 de noviembre, unos días antes de que Irlanda activase el plan de rescate de sus socios. La debacle del otrora Tigre Celta disparó la incertidumbre sobre los Estados bajo sospecha en los mercados por sus altos niveles de déficit y deuda.

Hasta ahora, solo el pasado día 21 de enero rozó este mismo nivel, pero no llegó a situarse por debajo de la cota psicológica de los 200 puntos básicos. Además, tras el alivio de los dos últimos días, enjuga el correctivo que sufrió la pasada semana, cuando acusó el parón en el programa de compra de bonos del BCE de los países bajo presión en los mercados. Entre el lunes y el viernes subió en 29 puntos básicos, también condicionado por el aumento de las dudas que supuso el recorte de la nota de solvencia de la deuda de Japón. "Los bancos españoles están reduciendo su exposición al mercado inmobiliario y morosidad, y esa situación parece ser mucho mejor que lo que el mercado anticipaba", ha dicho un operador a Reuters. En su opinión, "este movimiento está haciendo que los diferenciales (de deuda) de todos los otros periféricos se estrechen". "Es un caso de sigue al líder", ha añadido.

Standard & Poors ha decidido hoy mantener la nota de solvencia de la deuda española a largo plazo en AA, su tercera más alta, gracias a las reformas estructurales, sobre todo tras el anuncio del acuerdo sobre las pensiones, y los planes de reducción del déficit. No obstante, también advierte de que el rating del país seguirá bajo perspectiva negativa y que sacará la tijera en caso de que no alcance los objetivos de consolidación del déficit comprometidos ante Bruselas.

"Creemos que España va a continuar con sus estrategias de reducción del déficit y va a seguir implementando las reformas estructurales, aunque la persistente debilidad económica y financiera seguirá presionando en su contra", afirma en una nota la sociedad, una de las tres que dominan el sector."Los ratings de España reflejan los beneficios de una economía moderna y relativamente diversificada, así como nuestra opinión respecto a la continuada resolución política del Gobierno para afrontar los desafíos pendientes como refleja la significativa aceleración desde 2010 de la consolidación presupuestaria y de las reformas estructurales", destaca, por su parte, Marko Mrsnik, analista de crédito de Standard & Poors.

En el lado contrario, el analista advierte de los riesgos que pesan en contra de la calificación del país: un elevado endeudamiento privado, así como por los desafíos a la competitividad de la economía, los persistentes problemas en el mercado laboral y la débil posición financiera neta exterior de la economía. En este sentido, S&P augura que el PIB del país crecerá un 0,7% este año -poco más o menos la mitad de lo que espera el Gobierno (1,3%)- y un 1,5 % en 2012, aunque apunta que los recortes del gasto público podrían condicionar a la baja esta cifra.