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Los bancos aumenta su exposición problemática al ladrillo un 9% hasta 181.000 millones

El Banco de España calcula que las entidades han canjeado por pisos 70.000 millones de deuda y les pide que den más información al mercado

La inversión que los bancos y cajas tienen en el sector inmobiliario y que representa algún problema de pago alcanza los 181.000 millones de euros a cierre de junio, según afirma el Banco de España en su último Informe de Estabilidad Financiera de octubre. Esta cifra representa un avance del 9% con respecto a diciembre de 2009 y en ella se incluyen los créditos morosos, los concedidos a empresas consideradas de riesgo aunque estén al corriente de pago, los que se dan completamente por perdidos y las viviendas canjeadas a cambio de deuda, que, por cierto, desde finales de 2008 hasta ahora suman unos 70.000 millones de euros, un 16% más.

Frente a los avances en el total de activos problemáticos y pisos incorporados en sus balances, el volumen de las provisiones específicas apartadas por las entidades para hacer frente a los impagos ha avanzado un punto porcentual entre enero y junio hasta el 26% de los activos señalados por la institución. No obstante, matiza que este porcentaje asciende al 33% si se incluyen las reservas que los bancos y cajas tienen de forma genérica para hacer frente a los imprevistos.

Tras tres años de crisis en la vivienda, los promotores e inmobiliarias se han convertido en los clientes más problemáticos para la banca y suya es la tasa de morosidad más alta de entre todos los tipos de negocio. Por este motivo, el antiguo instituto emisor recomienda a las entidades transmitir al mercado "información detallada sobre su inversión potencialmente problemática en el sector, el grado de cobertura de dicha inversión y sus estrategias de gestión". Además, advierte de que el hecho de que el sector inmobiliario siga en proceso de ajuste no permite descartar que puedan aparecer nuevas noticias negativas, lo que puede llevar a los inversores y al mercado a pensar que su situación es peor de la que es en realidad.

Para evitarlo, añade, lo mejor es optar por la transparencia, tal y como quedó demostrado con la publicación de las pruebas de resistencia a la banca a finales de julio y que marcaron un punto de inflexión en la percepción de los bancos y cajas españolas en el exterior.

Sobre este punto, aunque el Banco de España reconoce los avances en términos de confianza gracias a los test de estrés pero también por el proceso de fusiones y la nueva ley de cajas, advierte de que para consolidar los "signos de mejora" hay que afianzar la reestructuración y proseguir con las reformas estructurales del país, como son la del mercado laboral o de las pensiones. Hasta que estos procesos no concluyan y la economía no recupere la normalidad, añade el organismo dirigido por Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el sector bancario "seguirá sometido a elementos de presión".