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La Reserva Federal opta por estimular la economía

Una minoría dentro del banco central estadounidense opta por no intervenir

La Reserva Federal no parece que ande corta de munición para hacer frente a un giro inesperado en la economía. El problema, como revela el acta de su última reunión, es que en el seno del banco central hay división sobre si se debe seguir estimulando a la economía con medidas adicionales para evitarlo o dejarla que ande por su propio pie. De momento, ganan los primeros.

Ben Bernanke ya se refirió a esta discordancia el viernes ante el cónclave anual de economistas y banqueros centrales en las Rocosas. El presidente de la Fed y algunos de sus colegas temen que si la economía se desacelera aún más, podría meter a EE UU en una peligrosa espiral deflacionista, como la vista en Japón. Y ahí la capacidad de maniobra es más limitada.

Para evitar ese escenario, el banco central decidió el pasado 10 de agosto cambiar la forma en la que estructura sus reservas. Las inversiones en deuda hipotecaria que van venciendo, las reinvierte en títulos del Tesoro. De esta manera, al conservar intacto el balance, la Fed consigue estimular la economía, porque mantiene bajas las perspectivas de alza de tipos.

El debate previo que llevó a esa decisión fue intenso. La mayoría de los miembros cree que lo deseable sería dar pasos adicionales de estímulo, si la economía se debilita más. La minoría más díscola dijo que ese cambio de estrategia tendría un impacto muy limitado y advirtió que podía lanzar el mensaje equivocado al mercado sobre el compromiso de la Fed.

Es decir, los disidentes creen que la última maniobra de la Fed dificulta la estrategia de normalización que estaba siguiendo el banco central desde la pasada primavera, cuando empezó a vender activos. En este grupo destaca Thomas Hoenig. El presidente de la Fed de Kansas ya dijo en público que la estrategia actual es "una apuesta peligrosa" y teme la inflación.

La discusión interna en la Reserva Federal, señalan los analistas, es lo que permite al banco central de EE UU operar con eficacia en situaciones de incertidumbre como la actual. Y eso motiva a buscar soluciones imaginativas para hacer frente a los retos presentes, con medidas que van más allá de los remedios tradicionales que brinda la política monetaria.