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La salida de la crisis

Los mercados culpan a los países periféricos del riesgo de recaída

La prima de riesgo española sube a 185 puntos básicos tras la reactivación de las presiones sobre los Estados con más déficit del euro

El temor a que el grupo de países con mayor déficit del euro y peor situación financiera sean un lastre para la recuperación de la eurozona ha provocado hoy una nueva jornada de correctivo para su deuda. Y van cuatro seguidas. Desde el lunes hasta hoy, la prima de riesgo de España -la diferencia entre la rentabilidad del bono español a 10 años y el bund alemán, el más seguro- ha subido la friolera de 35 puntos básicos, con lo que regresa a los niveles de mediados de junio con 185 puntos básicos. En la Bolsa, el Ibex 35 ha cerrado también una semana para olvidar con su peor balance desde finales de junio con un descenso del 3,5%.

Es decir, se ha merendado toda la mejora acumulada en el riesgo país desde la publicación de las pruebas de resistencia a la banca y ha devuelto a España a la situación de desconfianza previa a su éxito en los tests. Grecia, Portugal, Italia -que ha pinchado hoy en una emisión de deuda a medio y largo plazo- e Irlanda tampoco se han librado del varapalo.

Si la semana empezó con la advertencia de la Reserva Federal de Estados Unidos de que el riesgo de una recaída en la recesión existe, ahora el foco de incertidumbre ha regresado a este lado del Atlántico. Hoy, lo que queda es que el miedo ha vuelto a los mercados financieros, tanto en la renta variable como en los mercados secundarios de deuda. Con tantas dudas sobre el final de la crisis, los inversores están trasladando su dinero desde los valores menos estables o con más riesgo a aquellos considerados refugio, como el bono alemán.

La moraleja está clara: tal y como está la cosa, más vale asegurar beneficios y ponerse a buen recaudo aunque sea a cambio de ganar menos que arriesgarse y salir escaldado por buscar hipotéticas rentabilidades a corto plazo. Siempre se podrá volver a intentar más adelante, pensarán las grandes corporaciones y traders, ya que al pequeño inversor estos vaivenes le llevan a la ruina.

En la Bolsa, la tónica también ha sido la prudencia ante las incertidumbres y aunque el aumento de la confianza económica en Estados Unidos parecía que podría dar la vuelta a Wall Street, la cautela ha ganado la partida a los más lanzados. En el caso de España, la constatación de que sus bancos siguen sin poder acudir al interbancario a financiarse -es decir, llamando a la puerta del resto de bancos europeos porque no se fían de ellos- los ha colocado al frente de las pérdidas del selectivo y, a su vez, han situado al Ibex como el más bajista de toda la sesión en Europa.

La semana que viene, en la que España deberá poner a prueba la confianza de los mercados con nuevas emisiones de deuda, promete movimiento y acción. Aunque si al Tesoro la jugada le sale como hoy a Italia, se anuncian curvas.