Luz verde a la inyección económica en General Motors

El juez autoriza a la compañía, declarada en quiebra, a usar los 33.300 millones de dólares prestados por el Gobierno de Obama

Avanza el plan de rescate de General Motors. El Tribunal de Quiebras de Nueva York ha comunicado que autoriza a la empresa a utilizar los 33.300 millones de dólares prestados por el Gobierno estadounidense para que siga a flote tras declararse en suspensión de pagos. El juez Robert Gerber ya había autorizado de forma provisional la utilización de la mitad de ese dinero, pero la decisión de hoy representa un paso importante para que la compañía presidida por Fritz Henderson salga de la quiebra y complete la creación de una empresa con participación pública.

La aprobación para que General Motors acceda a estos fondos se ha producido después de que la corporación de Detroit haya tenido que realizar varios cambios técnicos para disipar las dudas de sus acreedores y de los gobiernos locales. Del importe total, 30.100 millones de dólares (21.500 millones de

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euros) proceden del Departamento del Tesoro estadounidense, mientras que el dinero restante ha sido concedido por parte del Gobierno de Canadá.

No obstante, el Tesoro de Estados Unidos ha incluido una cláusula en este plan en la que se recoge que los fondos que se utilizarán para pagar la suspensión de pagos de General Motors podrán salir del Fondo de Rescate para la Industria del país, dotado con 700.000 millones de dólares (500.000 millones de dólares). Por otro lado, General Motors también defiende el pago de 40 millones de dólares (28,5 millones de euros) a las entidades Evercore y Alix Partners por sus labores de asesoramiento para salir del proceso concursal en el que se encuentra.

General Motors, una de las grandes compañías del planeta, se vio forzada a declarar el pasado 1 de junio la mayor suspensión de pagos en la historia industrial de EE UU. Tras cuatro meses de contactos entre el fabricante de Detroit y Washington, GM, que cuenta con 230.000 empleados en todo el mundo y fabrica más de 20.000 coches cada día, se declaró en quiebra para sobrevivir en un mercado muy diferente al que ha dominado durante 77 años y en el que ya no hay sitio para unos coches que han pasado a la historia por consumir ingentes cantidades de gasolina.

En poco menos de un mes, caía el segundo símbolo de la supremacía estadounidense en un sector, el del automóvil, tras la debacle previa de Chrysler. Ante esta situación, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tomó la decisión de intervenir General Motors porque haber permitido su "colapso habría sido devastador" para la economía del país y para millones de estadounidenses. El líder estadounidense explicó que se trataba de una situación "heredada" de la anterior Administración y auguró una compañía más "sólida" y "competitiva" para el futuro.

Imagen de uno de los concesionarios de venta de Cadillac.
Imagen de uno de los concesionarios de venta de Cadillac.REUTERS

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