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Efectos de la crisis

España cierra 2008 con el mayor desplome de la inversión y el consumo en quince años

El Gobierno mantiene su previsión de que la economía española se contraerá un 1,6% en 2009 a pesar de caer ya un 1% en el cuarto trimestre

Las empresas casi no invierten y las familias consumen poco por las dificultades que atraviesa la economía española a raiz de las dificultades de financiación, el parón inmobiliario, el alza del paro y las expectativas de que la situación todavía puede empeorar. Con estos mimbres, el desplome de la formación bruta de capital, que cayó el 9,3%, y del gasto de los hogares, que lo hizo un 2,3%, y su retroceso hasta niveles desconocidos en los últimos quince años, han retrotaído a España a la recesión de la crisis de 1993.

Tras publicarse estos datos, el secretario de Estado de Economía, David Vegara, ha indicado que está en línea con las previsiones del Gobierno, por lo que ha augurado que la economía cumplirá también las expectativas en 2009 y no caerá más del 1,6% a pesar de que ha admitido que "la situación es difícil". De hecho, ha añadido, "en los próximos trimestres se mantendrá el escenario de debilidad del empleo y de la demanda interna" pero ha querido también introducir algo de luz al asegurar que a finales del ejercicio "las cosas deberían cambiar".

Según los datos de Contabilidad Nacional publicados hoy por el INE, la cuarta economía de la eurozona ha entrado en recesión por primera vez en quince años tras acumular dos trimestres consecutivos a la baja. Concretamente, el PIB ha caído un 1% en el cuarto trimestre, o un 0,7% en tasa interanual, tras ceder un 0,24% entre agosto y septiembre. No obstante, ha logrado mantener un balance positivo en el conjunto del año con un avance del 1,2% gracias a la inercia de los dos primeros trimestres.

Desaceleración de la demanda nacional

El organismo estadístico atribuye la moderación en el ritmo de avance del PIB a la desaceleración de la demanda nacional, que ha reducido en 2,8 puntos su aportación al crecimiento agregado, hasta alcanzar un impacto negativo de 3 puntos, dato que se ha visto parcialmente compensado por la mejora en 1,2 puntos de la contribución del sector exterior, que ha pasado de 1,1 puntos a sumar 2,3 puntos.

Entre las principales víctimas de la crisis, entre octubre y diciembre de 2008 el empleo ha registrado una caída interanual del 3,1%, lo que equivale a la destrucción de 602.000 puestos de trabajo a tiempo completo.

Con su entrada en recesión, España pasa a engrosar una lista en la que ya se encuentran Estados Unidos, Italia, Portugal, Alemania, Holanda y Japón, entre otros. La eurozona también ha entrado en recesión, después registrar crecimientos negativos tanto en el segundo como en el tercer trimestre de 2008, siendo la primera vez que se encuentra en esta situación desde su creación, en 1999. Sin embargo, tal y como ha destacado Vegara, España creció por encima de la media de la zona euro en el conjunto del año -el 1,2% frente al 0,7%- y su caída en el cuarto trimestre, del 0,7% interanual, fue menor que la del área, del 1,1%.

Echar la vista atrás

La economía española no había entrado en recesión desde el primer trimestre de 1993, cuando el PIB se contrajo un 1,1% en tasa intertimestral, después de haber caído un 0,4% en el cuarto trimestre de 1992. Asimismo, en cuanto al consumo, que supone el 56% del PIB, la última vez que cayó con la misma intensidad fue entre abril y junio de aquel año, con un retroceso del 2,8%. De su lado, el segundo componente por importancia de la demanda, la inversión, descendió un 13,7% en el trimestre siguiente de 1993.

El descenso del gasto de los hogares ha ido, según el INE, en consonancia con la menor renta disponible porque la caída del empleo ha provocado una moderación de los salarios. El cerrojazo de bolsillo de los hogares se ha dejado notar sobre todo en los bienes de consumo duradero, también en línea con la caída de la confianza de los consumidores.

Por el contrario, el gasto de las Administraciones Públicas ha seguido subiendo, debido al aumento de las compras de bienes y servicios y de la remuneración salarial de sus trabajadores. En el caso de la inversión, que ya ha entrado en tasas anuales negativas, la mayor bajada de nuevo la registró la destinada a la construcción, que ha bajado un 10,9%, aunque la de bienes de equipo no se le ha quedado atrás con una caída del 9,7%. De su lado, la inversión en vivienda prosigue su desplome, del 19,6% en el cuarto trimestre, que se suma a la destinada a infraestrucuras y edificios no residenciales, que también baja (1,4%).