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España se queda fuera de los 25 países más atractivos para la inversión extranjera

Un estudio de ATKearney atribuye la caída del mercado español a las peores perspectivas de los europeos

España ha quedado excluida de los 25 destinos más atractivos de inversión extranjera en 2006, según el Índice de Confianza de Inversión Extranjera Directa (FDI Confidence Index) elaborado por ATKearney. En concreto, perdió 18 puestos tras pasar del número 17 en 2005, al 35 al año siguiente por el empeoramiento de las perspectivas de los inversores europeos.

Los primeros puestos del FDI fueron, en este orden, para China, India, Estados Unidos y Reino Unido, que se mantuvieron en la misma posición que en 2005. Les siguieron Hong Kong, Brasil, Singapur, Emiratos Árabes, Rusia y Alemania, que cerraron la lista de los 10 primeros.

Tras éstos se situaron Austria, Vietnam, Francia, Canadá y Japón, así como Malasia, países del Golfo Pérsico, Sudáfrica, México y Turquía. Los últimos puestos fueron para Indonesia, Polonia, Asia Central, Corea del Sur y República Checa.

En rueda de prensa, el senior director del Global Policy Council y autor del estudio, Martin Walker, ha explicado que fueron las preferencias europeas las que eliminaron a España del grupo de los más atractivos. Así, España se situó en el número 47 de la lista de países preferentes para los inversores europeos, mientras que ocupó los puestos 22 y 33 en el ranking de preferencia de norteamericanos y asiáticos, respectivamente.

Asimismo, Walker ha señalado que "España ha experimentado un declive desde 2002, año en el que consiguió su mejor posición, el puesto 7". Desde entonces, ha ido cayendo a los puestos 10 (2003), 13 (2004) y 17 (2005).

"Los inversores ven que España está bien, pero no es un país en el que hay que estar, como Estados Unidos, Reino Unido o China, entre otros", ha asegurado el responsable del estudio. Por este motivo, Walker ha indicado que el país "tendrá que estar atento a qué es lo que quieren los inversores".

En este sentido, ha citado aspectos como la existencia de una fiscalidad predecible, la igualdad de condiciones entre las empresas locales y las extranjeras, la seguridad de las inversiones y la escasa intervención estatal.

Walker ha explicado que una de las dificultades "que siempre ha tenido España" es su posición geográfica, ya que "no es un punto natural de entrada para los inversores". No obstante, ha apuntado al fuerte crecimiento de la región del Sur del Mediterráneo y al crecimiento del puerto de Tanger como dos oportunidades de las que podrá aprovecharse para mitigar esa desventaja.

Liderazgo en renovables y banca

A pesar de ello, el autor del estudio ha puntualizado que hay campos en los que España "es un jugador importante" como las energías renovables o la banca.

"Ha cambiado algo fundamental en la naturaleza de la economía española, porque ha pasado de ser un país emergente, que importaba inversiones, a ser una economía madura, que las exporta", ha añadido Walker. En 2006, España recibió 20.000 millones de dólares en inversiones y exportó 89.000 millones, según datos de ATKearney.

"En el período de 1990 a 2006, España obtuvo 443.000 millones de dólares en inversiones mientras que envió fuera 570.000 millones, la mayor parte de ellas, en el último año", ha concretado.

Inversiones a pesar de la crisis

Respecto a la Inversión Extranjera Directa (IED) a nivel mundial, el responsable del informe ha señalado que "las dificultades financieras en Estados Unidos por la crisis subprime podrían provocar una caída" aunque indicó que la mayoría de los encuestados había manifestado su voluntad de mantener la inversión en este ejercicio.

El estudio revela que el 52% de los inversores planea aumentar su inversión en Estados Unidos en los próximos tres años, un dato que "representa un claro voto de confianza en la estabilidad del entorno macroeconómico de Estados Unidos y en lo que representa como mercado de consumo, entre otros factores", afirmó Walker.

Entre los que indicaron que disminuirán o no variarán sus inversiones en Estados Unidos, los principales motivos fueron la disponibilidad de otras opciones de inversión en el extranjero (62%), el riesgo de la bajada del dólar (54%) y la desaceleración de la economía en Estados Unidos (46%).

En este sentido, lo que sí pone de manifiesto el estudio es que que mala situación de la economía norteamericana es el principal factor que afecta a la hora de tomar decisiones de inversión en el 55% de los casos. Le siguen la volatilidad del dólar (45%), la subida de los tipos de interés (39%), el aumento de la regulación gubernamental (38%) y la inestabilidad de los precios energéticos (37%).