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El nuevo método chino: comprar una fábrica puntera en Brasil y transportarla pieza a pieza

China ha decidido que es más barato comprar una fábrica, desmontarla, transportarla y volverla a montar, que desarrollar ella misma la sofisticada tecnología que produce. Cuidado occidente: con la compra de estas instalaciones, China pretende entrar de lleno en el mercado de los coches de bajo consumo, hasta ahora copado por Europa y Estados Unidos, en un momento en el que los precios del petróleo están por las nubes.

China, la economía que más crece del mundo, ha encontrado una nueva manera de catapultar su industria pesada y convertirla en una potencia mundial: comprar una de las plantas de ingeniería más punteras del mundo, hacerla cachitos, trasportar cada una de las piezas por todo el planeta, y volver a unirlas en casa.

Se trata de uno de los últimos signos de la ambición manufacturera china. La potencia de la automoción Lifan, en colaboración con el Partido Comunista, ha hecho una oferta a DaimlerChrysler y BMW para comprarles una planta de automoción en Brasil, según informa el diario New York Times. Pretenden acceder al mercado de coches sofisticados pero de bajo consumo que, de momento, no han conquistado.

Para Lifan, mover todo el conjunto de la planta Brasileña, una de las más modernas del mundo, a 13.000 kilómetros de distancia, es mucho más sencillo que desarrollar su propia tecnología en las instalaciones de la empresa, en el oeste de China, según explicó ayer el presidente de la empresa y reproduce el periódico neoyorquino.

Si el proyecto prospera, China podría dar un salto y alcanzar a Corea en la lucha por competir con Japón, Alemania o los Estados Unidos en la fabricación de coches del estilo del Honda Civic o el Toyota Corolla.

China ha optado por esta solución drástica porque no lograba desarrollar un motor lo suficientemente sofisticado para esta gama de automóviles que quiere exportar a Estados Unidos y Europa. Comprando al otro lado del océano el material necesario, no sólo salva el obstáculo del motor, sino que la industria china adquiere la suficiente solidez como para fabricar también automóviles espaciosos de bajo consumo.

La planta de Campo Largo

La planta de Brasil es una de las más famosas e inusuales del sector. Construida en el sur del país al final de los años noventa, costó 500 millones de dólares a un consorcio formado por Chrysler y BMV. Situada en un lugar llamado Campo Largo, combina la última tecnología americana y alemana para producir la tecnología 1,6 litros, 16 válvulas Tritec.

Lifan dice que es la única empresa que, de momento, se ha interesado por la fábrica. Quiere que esté lista para comenzar a producir motores en 2008, que proporcionarán a otros fabricantes chinos, además de Lifan.

Trevor Hale, portavoz DaimlerChrysler, y Marc Hassinger, portavoz de Bayerische Motoren Werke (BMW), han confirmado que sus empresas se encuentran evaluando la oferta. El acuerdo legal conjunto expira al final del año próximo.

Lifan es ya uno de los fabricantes de coches más importantes del mundo. Vende sus modelos en 112 países y está a punto de comenzar a exportar sus automóviles de tamaño medio, bastante bien hechos, a 9.700 dólares, a países en vía de desarrollo de Asia, Oriente Medio y el Caribe. Faltan aún varios años para que la empresa esté lista a competir en países industrializados, explicó Yin.