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Necrológica:

Mike Kelley, un artista provocador y a contracorriente

En sus obras unía elementos insólitos como material erótico o publicidad

Mike Kelley era imprevisible y lo fue hasta el final. El 31 de enero decidió poner punto final a su compleja trayectoria en su casa de Pasadena. Kelley, nacido en 1954 en Detroit, decidió establecerse en este suburbio de Los Ángeles donde estudió prefiriéndolo a Nueva York, que entonces habría podido ser decisivo en su repercusión artística. Fue uno de los primeros gestos provocadores y a contracorriente de un artista que no dejó de reflexionar sobre la naturaleza del arte y los grandes temas de la humanidad, sin dudar en atacar la hipocresía y convencionalismos de familia, religión, sexualidad y educación.

Kelley convertía las ideas en objetos como lo haría un artista conceptual, pero con un añadido, dulce y desarmante todo suyo, poético como The Poetics el nombre del grupo rock que había formado con Tony Oursler.

Empezó como la mayoría, con la pintura y el dibujo, y fue añadiendo elementos no solo canónicos como la escultura, el vídeo y la performance, sino más bien insólitos: iconos de la contracultura y el rock, imágenes publicitarias degradadas y otros desechos de la cultura de masa, material erótico e imaginería adolescente. Detrás de los montajes multicolores de muñecos de trapos y animales de peluche que le dieron a conocer, se ocultan tensiones mucho más tenebrosas. Más que la infancia le interesaba la adolescencia, tanto por lo que atañe al individuo como a su relación con el arte. Cuando en 1997 estuvo en Barcelona para presentar su primera exposición retrospectiva en Europa lo dejó claro: "Los adolescentes conocen las reglas pero no encuentran razón para seguirlas. Si el arte adulto tiene que implicarse en cuestiones de fe y creencias, prefiero hacer arte adolescente porque no tengo fe ni creencias". Quizá por ello nunca abandonó su colaboración con grupos como sus amigos Iggy Pop y Sonic Youth.

Con el pasar de los años estaba cada vez más harto de las interpretaciones psicoanalíticas y psicodramáticas de la crítica. Los rumores aseguran que salía de una depresión, pero se estaba moviendo otra vez. Tras unos años alejado de los focos, el pasado septiembre inauguró la exposición Exploded fortress of solitude (un título que ahora parece un presagio) y preparaba una gran retrospectiva para la reapertura del Museo Stedelijk de Ámsterdam. Quizás hayan vuelto algunos de aquellos monstruos que le inspiraron el nombre del primer grupo de 1974, Destroy All Monsters.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de febrero de 2012