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Reportaje:Información privilegiada | Empresas & sectores

Lo que perturba al ministro Guindos

El titular de Economía y Competitividad se enfrenta a una complicada reestructuración del sector financiero que quiere terminar cuanto antes

Luis de Guindos se estrenó el martes en el Ecofin, el Consejo de Ministros de Economía europeo, que conocía de su etapa anterior como secretario de Estado, pero que deseaba saborear como titular del departamento. Era el momento que esperaba para colocarse entre sus pares, tratar de acallar las críticas que en apenas un mes ha recibido por falta de definición y poner algunas cosas en su sitio en ese conflicto de competencias que parece fraguarse con otros departamentos.

Guindos tiene varios frentes abiertos. Le aprieta la recesión y el objetivo del déficit público, cuyo ajuste debe negociar con Bruselas. Le preocupa la reforma laboral, que el Gobierno decretará si los agentes sociales no alcanzan un acuerdo. Y le estorba sobremanera, aunque lo disimule por su exquisita compostura, que otros compañeros del Gabinete se metan en cosas que le atañen a él. Pero lo que, en estos momentos, más le perturba es el futuro del sector financiero. Entre otras cosas, porque Mariano Rajoy le ha puesto deberes y fecha para terminar la reforma, que a ser posible debe estar lista las próximas semanas, y porque resulta peliagudo cuadrar un nuevo mapa.

Por eso, tras el bautizo de Bruselas volvió con las pilas cargadas y dispuesto a poner las cosas en orden. Hasta la fecha, se ha visto y hablado con frecuencia con el gobernador del Banco de España (BE), Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO), para afinar el proceso. El gobernador deja el cargo el 12 de julio y también quiere culminar una obra que él comenzó, aunque fuera con retraso y algunas lagunas. Mientras piensa en su sustituto, Guindos mantiene unas relaciones cordiales con MAFO. Al mismo tiempo, el subgobernador, Javier de Aríztegui, ponía al corriente al secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez Latorre, experto en temas de competitividad, pero poco familiarizado con el sector; lo que también le perturba. Es importante para Guindos que su segundo, que el lunes se reunió con banqueros, esté activo en ese terreno.

La misión es complicada. Por un lado, el sector necesita 50.000 millones de euros en provisiones para sanearse. Por otro, debe solucionarse el futuro de varias entidades, que pasa por colocar las intervenidas o con ayudas públicas (Unnim, Catalunya Caixa,

Novacaixagalicia y el Banco de Valencia). Luego está Bankia, que, en opinión de los expertos, una vez descartado el banco malo que se habría quedado con sus activos tóxicos, no tiene muchas garantías de poder seguir sola. Y hay otro grupo de las que no están en la UVI, pero cuyo futuro pasa por la absorción porque su tamaño es pequeño para competir.

A partir de ahí se entra en especulaciones, a falta de hechos concretos. El diseño obliga "a una nueva oleada de fusiones", como reconoció el viernes Isidro Fainé, presidente de La Caixa, en la presentación de resultados. También dijo Fainé, que preside además la patronal del sector, que están hablando entre todas. "Pero una cosa es hablar y otra negociar", matizó en los corrillos posteriores a la rueda de prensa.

Pero La Caixa va a ser protagonista, quiera o no. Y resulta que quiere, en España y "más allá de los Pirineos". Eso sí, "siempre que se respeten los baremos [de solvencia y de control por parte de La Caixa]", según Fainé. Bajo esas premisas y algunos esfuerzos, está llamada a quedarse con alguna de las citadas. Novacaixagalicia entra en sus cábalas; pero los tiros apuntan más hacia Bankia.

La entidad que preside Rodrigo Rato es un bocado grande incluso para La Caixa, pero convenientemente ayudada podría hacerse cargo. Antes también se habló del BBVA como pareja -hay quien apunta que Francisco González elevó la edad de jubilación de 70 a 75 años pensando en esa hipotética operación- y no hay que descartar que la solución sea el Santander si ve una oportunidad viable. Ahora, en círculos sectoriales critican al BE por haber permitido una operación (fusión Caja Madrid-

Bancaja) que estaba destinada a estallar y al PP por propiciarla desde los Gobiernos autonómicos de Madrid y Valencia (algo parecido pasó en Galicia). De aquellos polvos...

Mientras tanto, el resto de entidades se miran. El Sabadell, que asumió la quebrada CAM, y el Popular, que hizo lo propio con el Pastor, han ganado tamaño. BBK, Ibercaja, BMN, Liberbank, Unicaja, Cívica... Estarán en el reparto; pero también en fusiones.

La polémica comida de Exteriores

La comida organizada por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, con empresas para potenciar la marca España está trayendo cola. A La Caixa, algunas cadenas hoteleras y otras entidades exportadoras no les sentó nada bien que les dejaran fuera. Por citar algunos ejemplos. Tampoco gustó nada en Economía, que estuvo fuera de juego en la organización pese a ser el responsable de Comercio Exterior y al propio ministro, Luis de Guindos, le pilló en Bruselas. La intención de involucrar a compañías y embajadas es encomiable; pero todos los indicios apuntan a que hubo precipitación y falta de coordinación, que se habría solucionado si los ministerios hubieran hablado entre ellos. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de enero de 2012

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