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Montoro admite dudas sobre el cumplimiento del déficit este año

El Gobierno matiza al ministro y se aferra a la tesis oficial de que el objetivo del 4,4% es "irrenunciable" - Los expertos creen casi imposible lograr ese recorte

Ha pasado solo un mes desde su desembarco en el Gobierno, y el equipo de Mariano Rajoy ya se ha enfangado con la insoportable situación que atraviesa la economía española. Todo apunta a que la recesión vuelve con más fuerza de lo previsto, lo que complica la tarea de dejar el déficit público en el 4,4% del PIB en 2012 hasta convertirla en casi imposible. La consecución de este objetivo del que toda Europa está pendiente se desplazó ayer al centro del debate en el seno del Ejecutivo.

La polémica comenzó por la mañana. En una entrevista publicada en el periódico alemán Financial Times Deutschland, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, sembraba dudas sobre la capacidad de España para cumplir este compromiso. Poco después, el propio ministerio enmendaba la plana a su jefe y volvía a la doctrina oficial: la consolidación fiscal es "irrenunciable".

Montoro: "El plan de ajuste se basa en previsiones que han quedado obsoletas"

Santamaría: "Habrá que hacer todos los esfuerzos y reformas necesarias"

La vicepresidenta zanjó el debate tras el Consejo de Ministros. "Tenemos la voluntad y la determinación de cumplir. No nos vamos a resignar. Habrá que hacer todos los esfuerzos y reformas necesarias", aseguró Soraya Sáenz de Santamaría. El problema radica en que la mayoría de expertos -y los propios miembros del Gobierno cuando les retiran los micrófonos de la boca- consideran que no hay reformas capaces de recortar en un año 40.000 millones, cantidad necesaria para reducir los números rojos del Estado del 8,2% actual al 4,4% a finales del año.

"Es deseable y sería bueno cumplirlo", decía Montoro al periódico alemán. Pero añadía que el plan de ajuste se basa en predicciones de crecimiento "obsoletas" hechas por el anterior Gobierno, cuando se esperaba que la economía española creciera este año un 2,3%. Un escenario totalmente distinto del actual: un documento del FMI filtrado el pasado jueves anunciaba que la recesión se extendería hasta 2013, y que el PIB caería un 1,7% este año. Frente a las sugerencias de Montoro, Sáenz de Santamaría mostró firmeza. El deterioro de la economía obliga a "más esfuerzos, mayores reformas y un mayor rigor". "Vamos a luchar contra las previsiones [del FMI]", afirmó la número dos del Ejecutivo, en una frase que recordó al anterior Gobierno.

Lo paradójico es que el plan de austeridad aprobado por Rajoy es uno de los factores que explican las peores perspectivas de crecimiento. Perspectivas que a su vez alimentan la debilidad de las finanzas públicas en una suerte de círculo vicioso del que la economía española no encuentra escapatoria.

El camino de la austeridad está repleto de piedras. A los 15.000 millones que el Gobierno espera obtener gracias a los recortes de gastos y subidas de impuestos ya aprobados debe añadir otros 25.000 para llegar al tijeretazo descomunal necesario para obtener los 40.000 millones. Pero es que ni en ese caso lograría su objetivo, ya que la debilidad económica promete menguar los ingresos del Estado.

En el debate electoral de noviembre, el candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, planteó que "Europa retrase dos años el ajuste". Pese a que su contrincante, Mariano Rajoy, siempre ha negado la necesidad de ralentizar el proceso, dirigentes del PP sí han admitido en privado esta posibilidad. "Necesitamos tiempo para superar la crisis", señaló Montoro al diario alemán, según el cual el ministro habló de "dos años".

Pero lo importante ahora es saber si Europa -es decir, Angela Merkel- y esos entes denominados mercados también lo admitirán. Por lo pronto, la prima de riesgo española subió ayer 20 puntos básicos, hasta los 355. Pero este repunte no se debió al debate generado por Montoro, sino a un cambio en el bono que las agencias Bloomberg y Reuters toman como referencia.

"Estoy convencido de que para los inversores no es tan importante que se cumpla a rajatabla el ajuste como lograr el crecimiento. Es mucho más inquietante la recesión que quedar por debajo de los objetivos de déficit", opina Emilio Ontiveros, presidente de AFI, que, por otra parte, está convencido de la imposibilidad de cumplir el plan. "No se puede partir el déficit por la mitad en un año. Pero es que además ninguno de los países de la eurozona va a lograr sus objetivos", añade. José Carlos Díez, de Intermoney, comparte este diagnóstico: "Si este año dejáramos los números rojos en un 5,5% del PIB ya me parecería la Odisea de Ulises. Montoro ha dicho lo que sabe cualquier economista".

El del déficit no es el único debate que el Gobierno tendrá que zanjar próximamente. El ministro de Economía, Luis de Guindos, defendió en una tribuna en el Wall Street Journal el contrato único como vía para reducir el paro. Sáenz de Santamaría no fue tan explícita, y se limitó a asegurar que es necesario simplificar el número de contratos, decisión que se incluirá en la próxima reforma laboral. "Ahora solo se está empleando un contrato: la concatenación indefinida de temporales", aseguró, por lo que el Gobierno trata de mejorar la estabilidad en el empleo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de enero de 2012