La economía china creció un 9,2% en 2011 y se encamina hacia un aterrizaje suave

La economía china aleja el fantasma de un aterrizaje brusco, a pesar de la debilidad de la demanda en mercados clave para el país asiático como Europa y EE UU. El producto interior bruto (PIB) aumentó un 8,9% en el último trimestre del año pasado respecto al mismo periodo de 2010, según las cifras preliminares facilitadas ayer por la Oficina Nacional de Estadísticas.

Se trata del menor ritmo de ascenso en los últimos 10 trimestres, pero aun así permitió a Pekín cerrar el año con un crecimiento del 9,2% sobre 2010, cuando subió un 10,4%. El PIB en el conjunto de 2011 fue de 47,16 billones de yuanes (5,8 billones de euros). La ralentización se ha debido al efecto de la crisis global y de las medidas tomadas por el Gobierno para contener la inflación y evitar el pinchazo de una burbuja inmobiliaria. Los datos presagian una menor voluntad del banco central de facilitar el acceso al crédito a corto plazo.

Una fuerte desaceleración de la segunda economía del mundo podría tener repercusiones globales, por la posibilidad de que disminuyera sus importaciones de mineral de hierro, componentes industriales y otros bienes procedentes de Australia, Brasil y otras partes del mundo.

El departamento estadístico también ha informado de que por primera vez en la historia de China la población urbana ha superado a la rural, un cambio debido al proceso de migración interna desencadenado por las reformas económicas puestas en marcha hace tres décadas. La nación más poblada del mundo tenía 690,79 millones de personas viviendo en las ciudades a finales del año pasado (el 51,27% de un total de 1.347,35 millones de almas), frente a 656,56 millones en el campo (el 48,73%).

Ma Jiantang, director de la oficina estadística, ha asegurado que la ligera ralentización del PIB entra dentro de los planes, y que una moderación suave de la actividad es incluso "deseable". Ma ha afirmado que "los fundamentos del crecimiento constante de China a largo plazo no han cambiado", pero ha advertido que 2012 será "un año complejo y de desafíos, dados la turbulencia en los mercados financieros internacionales, un mayor proteccionismo en diversas formas" y la presión alcista de los precios.

Ma Jiantang dijo también que la "situación ideal" sería mantener el aumento del PIB entre el 8,5% y el 9%, con una inflación baja. La inflación se moderó en diciembre, cuando fue del 4,1%, tras haber llegado al 6,5% en julio pasado, la cifra más alta en tres años. La producción industrial, por su parte, creció un 13,9% en el conjunto de 2011, un ritmo inferior al de 2010, debido a la menor demanda extranjera. Mientras, la inversión en activos fijos urbanos aumentó un 23,8%, una velocidad ligeramente más baja que la del año anterior, debido a la progresiva finalización de las medidas de estímulo gubernamentales.

Las ventas minoristas (un indicador clave del consumo) subieron un 17,1%, también algo menos que en 2010, a pesar de los esfuerzos de las autoridades para impulsar el gasto de las familias, con objeto de hacer la economía menos dependiente de las exportaciones y la inversión. Ma Jiantang aseguró además que el desplazamiento de la población rural hacia las ciudades debería ayudar a impulsar el consumo. El responsable del departamento estadístico minimizó las inquietudes sobre el fuerte endeudamiento de los Gobiernos locales y la posibilidad de una burbuja inmobiliaria.

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