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Los islamistas barren en las primeras elecciones democráticas en Egipto

Los Hermanos Musulmanes y los salafistas se hacen con el 70% del Parlamento

Esta semana, las primeras elecciones democráticas celebradas en Egipto en décadas, y solo un año después de la caída de Hosni Mubarak, han tocado a su fin dejando como vencedores absolutos a los partidos islamistas. Aunque aún llevará unos días conocer la configuración exacta del Congreso, ya que deberá repetirse la votación en algunos distritos en los que se anuló el proceso por irregularidades, los datos oficiales hechos públicos hasta ahora permiten hacer un cálculo previo. El Partido de la Libertad y la Justicia (PLJ), brazo político de los Hermanos Musulmanes, obtendría al menos un 45% de los escaños, mientras que los ultraconservadores salafistas de Al Nur les seguirían con un 25%, según estimaciones elaboradas por el diario oficial Al Ahram. Ambas formaciones, por tanto, sumarían casi las tres cuartas partes del hemiciclo que deberá designar la comisión que redacte la nueva Constitución. Pero existen dudas del papel que jugará finalmente el Congreso ante los repetidos intentos de los militares, que gobiernan desde la caída de Mubarak, de retener el poder.

Las mujeres solo obtienen 8 escaños de los 498 de la Cámara baja

En esta ronda de desempate se ha registrado una participación cercana al 37% de los convocados a las urnas, según explicó el máximo responsable de la Junta electoral, Ibrahim Abdel Moez, durante una conferencia de prensa.

El expresidente estadounidense Jimmy Carter, de visita esta semana en El Cairo con su organización de observadores electorales, ha declarado tras reunirse con miembros del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas que los militares tienen la intención de conservar "ciertos privilegios relativos a su presupuesto y a aquellos asuntos que afecten a su autoridad". Sin embargo, distintas formaciones políticas con las que ha mantenido encuentros le han manifestado que "la decisión final sobre los asuntos militares (...) será tomada por el Parlamento". La junta militar emitió un comunicado en el que insistió en su voluntad de ceder todo el poder a un Gobierno civil elegido en las urnas. Durante una conferencia de prensa Carter dijo también que los militares han negado su participación en "actos deshonrosos" y desmintieron que haya presos políticos juzgados en tribunales militares.

El bloguero Alaa Abdel Fatah fue liberado hace semanas tras permanecer más de dos meses en prisión por negarse a declarar ante un tribunal militar. Otro bloguero, Maikel Nabil, fue condenado a tres años de cárcel por un tribunal castrense y su sentencia confirmada por uno civil, acusado de injuriar al Ejército.

Tras la victoria islamista, otro asunto que inquieta a los liberales egipcios, y a Occidente, es el futuro del tratado de paz con Israel. Los líderes del PLJ han manifestado en distintas ocasiones su intención de respetar el deseo de los egipcios, aunque no han hablado de una consulta. Carter, que supervisó hace 32 años la firma de ese acuerdo, afirmó que todos los partidos políticos, incluidos los Hermanos Musulmanes y los salafistas, le han dicho que van a "honrar el tratado de paz con Israel".

Las elecciones legislativas dejan un amargo sabor de boca a las mujeres, que por el momento solo han conseguido ocho escaños de la Cámara baja, lo que no llega ni al 2% de los 498 escaños en disputa. Esta semana, la exviceministra de Asuntos Sociales, la jueza Mervat el Talawy, expresaba su preocupación por la victoria islamista como "una amenaza para las libertades y derechos de las mujeres". "Se empieza poco a poco con la separación de sexos en transportes públicos, pero eso revierte en una involución de nuestros derechos", argumentó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de enero de 2012