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Los esfuerzos de una rica por caer bien a los británicos

Tamara Ecclestone asegura que no es "una cabeza hueca"

Tiene 27 años y una fortuna valorada en más de 3.600 millones de euros. Pero Tamara, la hija mediana del magnate de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone, no se corta a la hora de asegurar que se siente como "una chica normal". Los británicos, que no están precisamente para lujos en tiempos como los que corren, no pueden ni verla, por lo que está decidida a cambiar su imagen de frívola y caprichosa. Al más puro estilo Paris Hilton, su primera intentona de demostrar que es "algo más que la niña de Bernie" fue prestarse para grabar su vida en un documental de televisión. Según sus propias palabras, accedió a participar en él para dar publicidad a su faceta de mujer de negocios, pero ya con el título empezó mal: Billion dollar girl. El resultado ha sido el inverso y algunas de sus actuaciones han logrado ofender aún más a la opinión pública.

En la casa de su padre incluyó un 'spa' para perros y una pista de bolos

Y es que mostrar ante las cámaras su colección de zapatos valorada en más de 100.000 euros y la fortuna de 250.000 que tiene invertida en bolsos no ha ayudado a poner a sus conciudadanos de su parte, pero sí le han regalado grandes espacios en los tabloides, cada vez más preocupados por contar detalles de su extravagante vida. "Hay quienes necesitan cocaína, mi vicio son los zapatos. Unos coleccionan cuadros y otros, calzado", explica. Todos sus argumentos son de esa guisa.

El periódico The Mirror le dedicó el fin de semana una extensa entrevista, que la heredera quiso aprovechar como otro intento de lavar su imagen. "No soy una cabeza de chorlito", decía, mientras posaba en ropa interior. "Soy solo una chica normal de 27 años. Disfruto yendo de compras cuando estoy de vacaciones. Pero pregunte a cualquier joven de mi edad en este país si le gusta. ¡Pues claro que sí!", declaraba, intentando parecer una británica media.

Tamara Ecclestone es la primera hija que tuvo su padre con Slavica, su segunda mujer. Es modelo y en estos momentos desarrolla su propia marca de productos de lujo para el pelo y otra de sujetadores. Su hermana pequeña, Petra, de 22, protagonizó el pasado verano en Roma una de las bodas más caras del año que se acaba de ir, rodeada de amigos de la familia como las princesas Eugenia y Beatriz, hijas de Sarah Ferguson, y las infaltables hermanas Hilton, Paris y Nicky.

En uno de los episodios del documental, emitido en Reino Unido por Channel 5, la joven explicaba cómo se había gastado casi 20 millones de euros en renovar la casa de 55 habitaciones de su padre. Había añadido artículos esenciales, como una bañera de cristal de la Amazonia valorada en más de 600.000 euros, un club nocturno, una pista de bolos, un salón de belleza y un spa para acicalar a sus cinco perros.

Solo hay que imaginar cómo se ha tomado sus intervenciones el público británico, preocupado como está de asuntos mundanos como la subida del billete de autobús. Pero a Tamara eso del transporte público no le entra en la cabeza. Ella sufre de claustrofobia, así que, cuando tiene que desplazarse, prefiere elegir entre su Ferrari, su Range Rover, las varias limusinas con chófer, los helicópteros y aviones privados o el yate de su padre. Dependerá del humor con que se levante.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de enero de 2012