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Reportaje:moda

Agenda (y tripas al descubierto)

Diseños con guiños deportivos y pugna de calendarios en los desfiles marcan una temporada ecléctica

¿Una tendencia para 2012? El gimnasio. En parte, claro, porque el año de los Juegos Olímpicos provocará riadas de ropa inspirada en la que se usa para hacer deporte pero que jamás conocerá una cancha. La manoseada referencia al ejercicio en todas sus modalidades apareció en los desfiles de primavera-verano 2012 de Alexander Wang, Prada hombre o Givenchy, entre muchos otros. Pero el efecto que una chaqueta con guiños al golf puede tener en los abonos a los centros deportivos es una anécdota comparado con el impacto potencial de las decenas de abdómenes descubiertos que se vieron en las pasarelas. De Pucci a Prada y de Altuzarra a Versace. Habría que remontarse a las estampas de juventud de Gwen Stefani o Britney Spears para encontrar tal cantidad de tripas al aire. Esa tendencia -y no una gorra aquí y una rejilla allá- sí exige un duro entrenamiento.

La agenda puede hacer las veces de bola de cristal para avanzar asuntos de los que hablaremos en los próximos meses. Seguiremos enredados con la pelea de calendarios que mantienen las cuatro grandes capitales de la moda. Tras meses de conversaciones, las posturas parecen lejos del acuerdo. De una parte, Nueva York y Londres empujan por que se retrasen las fechas en que se celebrarán los desfiles a partir de septiembre de 2012. De otra, Milán y París se niegan.

El choque de egos y calendarios provocaría que los desfiles de Milán se solaparan con los de Nueva York y Londres. El presidente de la Cámara italiana ya dejó claro que este debate también se apunta a la tendencia deportiva: "Dejemos que gane el mejor". Y Londres, aprovechando la cercanía e impulso de los Juegos, preparará el lance con una de sus entregas más potentes en febrero. Stella McCartney y Alexander McQueen volverán a casa para presentar colecciones, eso sí, secundarias.

Poco antes, se celebrará la primera edición de la principal cita de la moda en España con su nuevo nombre. Tal vez el mayor cambio que augura Mercedes-Benz Fashion Week Madrid es que los periodistas lo tendremos más difícil para titular. Pocas sorpresas hay respecto al programa de la antigua pasarela Cibeles más allá de la insólita participación de una firma de joyas, Aristocrazy, y de la nutrida oferta -12 diseñadores- fuera del calendario oficial.

Si la actualidad fuera un tapete de ruleta, habría que colocar una ficha sobre la casilla de Dior. Solo una catástrofe natural debería impedir que se nombrara en breve al nuevo director creativo. Tras el baile de nombres que siguió al despido de John Galliano en marzo de 2011, la última información señala al belga Raf Simons como el candidato mejor colocado. Lo ha publicado Women's Wear Daily, pero ni el interesado ni la casa lo han confirmado. Simons es el director creativo de Jil Sander y, suceda lo que suceda, será el hombre más observado del año.

A la hipótesis de Dior se suma que la autorizada Suzy Men-kes, en The International Herald Tribune, dio por casi ultimado su fichaje en Yves Saint Laurent el pasado septiembre. Aquello sí fue oficialmente desmentido, pero sirvió para demostrar que Simons, junto a Haider Ackermann, se ha convertido en una nueva raza de diseñador comodín. Tipos tan respetados como para suscitar consenso cualquiera que sea la firma para la que se les considere.

Nada arriesgado resulta aventurar que continuarán llenando páginas las colaboraciones entre grandes cadenas y firmas de lujo (H&M repite con Versace y estrena con Marni), así como el idilio entre museos y moda. El Metropolitan de Nueva York confía en un diálogo entre Miuccia Prada y Elsa Schiaparelli para intentar repetir el éxito logrado con la exposición dedicada a Alexander McQueen.

La Fundación Mapfre acercará a Madrid la muestra sobre Jean-Paul Gaultier que se vio en Montreal en 2011 y el Museo de Artes Decorativas de París hará piruetas para trazar un paralelismo entre el fundador de la casa Louis Vuitton y su actual diseñador, Marc Jacobs. Los fuegos artificiales se prevén notables, ya que la muestra se inaugurará el día antes del desfile de otoño / invierno 2012 de la marca, que tradicionalmente cierra la semana de la moda con gran estruendo.

Como las colecciones para la próxima primavera-verano se presentaron seis meses atrás, uno podría pensar que todas las cartas están echadas acerca de qué llevaremos en los próximos meses. Y, sí, es cierto que los diseñadores han lanzado sus predicciones. Pero en ellas conviven direcciones tan dispares como los histéricos estampados que parecen combinados a oscuras junto a la lánguida elegancia de los años veinte. Las apuestas están sobre la mesa, pero queda por ver quién se lleva la mano. Porque la moda, como la vida, necesita un poco de emoción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de enero de 2012