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Desahuciadas más de 150.000 familias en los últimos cuatro años

Consuelo, una inmigrante ecuatoriana que debía dos años de hipoteca, acaba de quedarse sin su piso de Torrejón de Ardoz. Se trata tan solo de un caso más entre los 151.354 desahucios presentados en los tribunales desde 2008, cuando la crisis comenzó a ensañarse con los más débiles. Lo peor es que el número de familias que pierden su vivienda no para de crecer. En el tercer trimestre fueron 10.869, un 14% más que en el mismo periodo del año anterior. Parece ya casi inevitable que 2011 cierre con una cifra superior a la del año anterior, en una tendencia creciente que no cesa.

Los desahucios -solicitados tras una ejecución por el impago de la hipoteca o del alquiler- han subido un 24% si contabilizan de enero a septiembre respecto al mismo periodo de 2010, según los datos publicados ayer por el Consejo General del Poder Judicial.

El coordinador del Observatorio de la Vivienda, José Ignacio Navas, es pesimista sobre el futuro más inmediato de aquellos que no pueden pagar su hipoteca. "No se ha hecho nada por remediar las deficiencias del proceso de ejecución. El banco se puede quedar una casa por un valor ridículo. No es de recibo que en el conflicto entre acreedor y deudor, el sistema sea tan injusto hacia este último", asegura.

Las ejecuciones hipotecarias -el paso previo al desahucio- tienden, en cambio, a retroceder. Los tribunales aprobaron en los nueve primeros meses 57.000 procesos, un 20% menos que en el mismo periodo del año anterior. En total, desde 2007 se han ejecutado 328.000 hipotecas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de diciembre de 2011