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La violencia sectaria vuelve a Bagdad

Una oleada de atentados causa decenas de muertos en varios barrios chiíes - El primer estallido tras la salida de EE UU agrava el temor a una guerra civil

Bagdad ha regresado al pasado, a los peores tiempos de violencia tras la caída de la dictadura de Sadam Husein en abril de 2003. Una sucesión de atentados con coches bomba y artefactos explosivos, 15 según el Ministerio de Interior, sacudió ayer la capital iraquí. Los muertos se cuentan por decenas -68, según fuentes policiales- y los heridos, por centenas. Es el primer ataque tras la retirada, el lunes, de las tropas estadounidenses y uno de los más graves en meses. La Casa Blanca condenó ayer unos atentados "que pretenden hacer descarrilar el progreso continuado de Irak", al que calificó de "aliado estratégico y amigo cercano".

Los ataques no tuvieron como objetivo centros militares y de seguridad, sino civiles, y causar el máximo daño posible. "Han atacado colegios, a trabajadores y la agencia anticorrupción", afirmó el portavoz de las Fuerzas de Seguridad en Bagdad, el general Qassim Atta, según recogía la agencia France Presse. Los barrios atacados son de mayoría chií, pero nadie se atreve a acusar a los suníes de su autoría, por no avivar un incendio cada vez más peligroso. Solo el primer ministro, el chií Nuri al Maliki, asegura que los atentados son políticos, es decir, que podrían estar relacionados con la grave crisis creada por él mismo al ordenar el lunes la detención del vicepresidente, Tarik al Hachemi, a quien acusa de dirigir los escuadrones de la muerte. Esa medida es para los suníes una declaración de guerra.

Los terroristas colocaron al menos 15 coches bomba contra civiles

Washington dice que los ataques pretenden sabotear el progreso de Irak

Apenas cuatro días después de la salida de EE UU, se desmorona toda la arquitectura creada para vender que la invasión, el derrocamiento de Sadam Husein y los ocho años y medio de guerra fueron un éxito; que Washington dejaba atrás un país estable y democrático. No es cierto: Irak es un polvorín en el que hay riesgo de explosión, de guerra civil.

Los ataques han golpeado los barrios de Bab al Muatham, Karrada, donde una ambulancia ha hecho explosión y causado 18 muertes; Allaui, en el centro; Adhamiya, Chuala y Chaab, en el norte; Jadriya, en el este; Ghazaliya, en el oeste, y Amil, en el sur.

"Escuchamos los frenos de un coche, entonces hubo una gran explosión, se rompieron los cristales y un humo negro se metió en nuestro apartamento", afirmó a la agencia Reuters Maysun Kamal, vecino de Karrada, el distrito comercial de Bagdad y el más castigado por la ola de explosiones. Catorce atentados coordinados no se improvisan ni pueden llevarlos a cabo una organización pequeña. Detrás de ellos tiene que estar una organización amplia, con experiencia en armas y explosivos; es decir, un grupo insurgente. ¿Suní? Demasiado evidente. Juan Cole, experto en Oriente Próximo asegura en Informed Comment que detrás de la decisión de procesar a Al Hachemi está la mano de Irán, un país vinculado con atentados, directamente o a través de Hezbolá y Hamás.

La invasión de EE UU se convirtió en ocupación, y objetivo armado, el 7 de agosto de 2003, cuando explotó un coche bomba delante de la Embajada jordana. No fue un accidente, era el comienzo de otra guerra. En agosto de ese año, la insurgencia voló el Hotel Canal, sede de la ONU: mató al enviado especial de Kofi Anann, Sergio Viera de Melo, al capitán de navío español Manuel Martín-Oar, y a otras 16 personas. A finales de ese mes, otro coche bomba mató a Mohamed Baqr al Hakim, principal figura político-religiosa del chiísmo.

En 2006, los ataques con coches bomba direon paso a un enfrentamiento entre dos comunidades: los suníes (20% de la población) y los chiíes (60%). Se produjeron asaltos, secuestros, asesinatos. Esa violencia produjo una limpieza étnica,una guerra en la estuvieron implicadas las milicias suníes, unificadas por EE UU en 2007 bajo el nombre de Hijos de Irak, y las chiíes, tanto el Ejército del Mahdi, del clérigo Múqtada al Sáder, como las Brigadas Báquer, brazo armado del Consejo Supremo de la Revolución, fundada durante su exilio en Irán con Dawa, el partido de Al Maliki. Nadie es inocente en esa guerra. La decisión de Al Maliki de acusar a Al Hachemi de terrorismo rompe el pacto tácito de mirar hacia adelante, una especie de amnistía de facto por el interés de todos.

Inestabilidad ante la retirada norteamericana

- En los meses previos a la salida de las tropas de EE UU, Irak ha registrado un aumento de los atentados, que las autoridades achacan a grupos ligados a Al Qaeda. El objetivo, dicen, es desestabilizar el país aprovechando la debilidad de la seguridad iraquí. Estos son los hechos más recientes.

- 15 de agosto. Varios ataques con terroristas suicidas y coches bomba causan 60 muertos en varias ciudades, entre ellas Kut, Bagdad, Nayaf y Kerbala. Los ataques, coordinados, rompen la calma del mes sagrado de Ramadán.

- 12 de octubre. Otra cadena de ataques, entre coches bomba, atentados suicidas y explosivos en carreteras, causa 28 muertos en Bagdad. Quince días después, una doble explosión en un barrio chií de la capital deja 38 muertos.

- 5 de diciembre. La comunidad chií vuelve a ser objetivo del terrorismo, coincidiendo con la celebración de la fiesta sagrada de la Ashura. Una treintena de peregrinos mueren en varios ataques en el centro del país. El más sangriento, en Hilla, deja 16 civiles muertos.

- 19 de diciembre. Tras la salida del último soldado de Estados Unidos, el Gobierno mayoritariamente chií del primer ministro, Nuri al Maliki, ordena la detención del vicepresidente Tarik al Hachemi, el más alto cargo suní, bajo la acusación de terrorismo. Al Hachemi se refugia en el Kurdistán. Este episodio es el síntoma más grave de las tensiones larvadas entre chiíes y suníes, que son el 20% de la población y controlaron el poder hasta la caída de Sadam Husein.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de diciembre de 2011

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