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Reportaje:FÚTBOL | 17ª jornada de Liga

No hay dinero ni sucesor

El club mantendrá al entrenador hasta el jueves mientras cierra el traspaso de Reyes

El miércoles, por la noche, Gregorio Manzano encarará su último partido como entrenador del Atlético. Sentenciado desde la derrota ante el Espanyol, el club le mantendrá en el cargo hasta la vuelta de la Copa contra el Albacete (derrota por 2-1 en la ida). Lo hará por dos razones: porque aún no tiene claro su sustituto y porque necesita cerrar el traspaso de Reyes (el Sevilla, el destino ideal para el extremo, ofrece 3,5 millones de euros, medio menos que el Galatasaray) para afrontar el finiquito del técnico (su ficha anual ronda el millón) y las nóminas de diciembre. La intención del consejero delegado y máximo accionista, Miguel Ángel Gil Marín, es aguantar a Manzano, "un cadáver viviente" según alguno de los integrantes del Consejo de Administración, hasta el jueves.

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"Si hubiera visto que el equipo no tiene fuerza, que no tiene alma, compromiso, intensidad, estaría más preocupado. Pero tengo fuerzas para continuar. No hemos merecido perder y no voy a presentar mi dimisión", insistió ayer Manzano, que volvió a mostrarse muy crítico con la prensa, a la que atribuye su debilidad en el cargo. Aunque en público niega la realidad, maneja un discurso doble. En las distancias cortas, lamenta la falta de apoyo del director deportivo, José Luis Pérez Caminero, con el que comparte representante (como el resto del organigrama deportivo); también, la de la cúpula directiva. El sentimiento es mutuo. "No tenemos proyecto deportivo. Gregorio no era el hombre indicado y, aun así, le fichamos", dice un alto cargo.

Tras la bronca del jueves ante el Rennes, el Calderón dio ayer 54 minutos de reposo a Manzano. El gol de Pozuelo acabó con la paciencia de la grada, que reclamó a Luis Aragonés, el que ha dirigido al equipo en más partidos a lo largo de su historia (799 de la Liga en 15 temporadas, una de ellas en Segunda).

"La afición ha estado maravillosa desde el primer minuto. Ha reconocido durante 70 el trabajo. Pero hay un caldo de cultivo. Hay una gran sensibilidad ante los tropiezos. No beneficia al conjunto. El Atlético necesita cordura, no un ambiente tan hostil", expuso Manzano, que incendió a la hinchada con el cambio de Diego y Arda por Reyes y Koke. "Tenían las piernas cargadas", adujo el preparador andaluz.

A la crisis deportiva hay que añadir la situación económica del Atlético, más difícil incluso de lo que cabría esperar. "La deuda con Hacienda a 30 de junio era de 215 millones de euros, pero no para de subir por los intereses y ahora estamos en unos 250 millones. El día que la Agencia Tributaria apriete... Pero, claro, es lo que pasa cuando, poniendo un ejemplo, ingresas 50 y gastas 70", zanja un directivo. El Atlético celebrará mañana su junta de accionistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de diciembre de 2011