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El futuro del PSC

Navarro se hace con el control del PSC y desplaza al equipo de Montilla

El nuevo líder da el poder a los alcaldes y tiende la mano a Elena y Ros

Borrón y cuenta nueva. La ejecutiva del PSC que votarán hoy los delegados que asisten al 12 congreso del partido encumbrará a los alcaldes metropolitanos a la dirección del partido y dejará a un lado al antiguo núcleo duro que tuvo José Montilla. Su sucesor, Pere Navarro, había anunciado que el PSC necesitaba caras nuevas en su campaña para ser primer secretario y después de salir elegido ayer se ha propuesto visualizar la renovación de los socialistas catalanes. En las caras y en el organigrama.

El extinto núcleo duro del PSC compuesto por Montilla; su fiel secretario de organización, José Zaragoza, y el viceprimer secretario, Miquel Iceta, será sustituido por un órgano de dirección integrado por una decena de personas cuya composición se estaba negociando al cierre de esta edición. Se da por seguro, sin embargo, que allí no estarán ni Zaragoza ni Iceta. Eso sí, ambos podrían entrar en la dirección amplia. El primero lo haría como miembro de la ejecutiva del PSOE si sale elegido en el cónclave que este partido celebrará en enero. El segundo, como presidente de la fundación Campalans, que pasará a dirigir.

El nuevo hombre fuerte y mano derecha de Navarro es Daniel Fernández, diputado en el Congreso y número dos por Barcelona en las pasadas elecciones generales, que ocuparía la secretaría de organización. La secretaría de política municipal sería para Manuel Bustos, alcalde de Sabadell, y también formarían parte los alcaldes de Cornellà (Antonio Balmón), L'Hospitalet de Llobregat (Núria Marín), Santa Coloma de Gramenet (Núria Parlon) y Granollers (Josep Mayoral).

En esa dirección reducida también se integraría la portavoz de economía en el Parlament, Rocío Martínez. Joan Ignasi Elena y Àngel Ros, alcalde de Lleida, todavía no habían confirmado su entrada. Ambos aspiraban a suceder a Montilla y disputaron el puesto de primer secretario a Pere Navarro, aunque finalmente Ros acabó renunciando y pidió el voto para Elena, que obtuvo el apoyo de 187 delegados (25,06%), frente a 545 de Pere Navarro (73,06%). Hasta 14 delegados votaron en blanco.

Las nuevas caras de la dirección son cargos intermedios del partido, de entre 45 y 50 años, que hasta ahora no habían tenido responsabilidades en la dirección del PSC, pero que han aguantado el hundimiento de los socialistas y han revalidado su poder en algunas de las principales alcaldías de Cataluña. Es el caso del propio Pere Navarro, alcalde de Terrassa, quien la pasada madrugada seguía trabajando en la configuración de la nueva ejecutiva, más allá del núcleo de la dirección.

La cúpula, integrada por el número de personas que se decida, es un sudoku difícil de cuadrar, pues ha de conjugar las diferentes almas del partido, con los equilibrios territoriales y la paridad. Uno de los flecos pendientes de resolución es la continuidad en esa ejecutiva amplia de Celestino Corbacho, exministro de Trabajo e Inmigración, que anoche se resistía a ser excluida.

Lo que sí se daba por hecho es que Montilla, actualmente senador por designación autonómica, no formará parte de esa ejecutiva, en la que sí estarán, por ejemplo, Carme Chacón, ministra de Defensa en funciones, y Montserrat Tura, exconsejera de Interior y de Justicia y encuadrada en el sector catalanista del PSC. La continuidad de otros exconsejeros, como Marina Geli, dependía anoche del papel que, finalmente, tuviera Ros en el núcleo de la dirección, mientras que se daba por segura la salida de Ernest Maragall. Por deseo propio, Montilla tampoco formará parte de esa ejecutiva. Otra novedad de la nueva dirección es que se elimina el cargo de presidente del PSC después de que Isidre Molas expresara su deseo de no seguir ocupándolo.

Duelo en las primarias

El congreso del PSC abre una etapa de renovación en los socialistas catalanes, pero también deja abiertas varias incógnitas. La más importante es saber quién será el candidato a la presidencia de la Generalitat. El congreso votó ayer de forma abrumadora que a partir de ahora, ese candidato y los de las elecciones generales, europeas y municipales en las grandes ciudades catalanas se elijan por primarias a la francesa: a doble vuelta y que puedan votar, militantes, simpatizantes y ciudadanos comprometidos con los valores socialistas.

El alcalde de Lleida, Àngel Ros, ya ha anunciado que concurrirá a ese proceso y eso explicaría que, finalmente, retirara su candidatura para primer secretario y evitar así que se visualizara con qué apoyos cuenta. Nunca se sabrá cuántos de los 187 votos que obtuvo Joan Ignasi Elena habrían ido a parar a Ros, quien pidió abiertamente que se votara al candidato del sector obiolista.

Otra aspirante a las primarias que ya se ha postulado es Montserrat Tura, que fue derrotada en su día por Jordi Hereu en ese proceso para la alcaldía de Barcelona. A Ros y Tura ha de sumarse también el propio Pere Navarro. Si este gana las primarias, el cargo de presidente de partido seguirá vacío, pero si no, lo ocupará el vencedor, lo que crearía una situación nueva de bicefalia en la dirección.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de diciembre de 2011

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