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La crisis del euro

El rechazo de Draghi a comprar más deuda hunde los mercados

El riesgo español, en 380 puntos, vive la mayor subida desde julio - Italia vuelve a zona de riesgo y su Bolsa cae un 4%

Los mercados bailaron ayer al son que marca Mario Draghi. ¿Que el presidente del Banco Central Europeo anuncia otra rebaja en los tipos de interés? Todos hacia arriba. ¿Más medidas extraordinarias de apoyo a la banca? Miel sobre hojuelas, seguimos subiendo. Pero bastó con que el italiano dijera estar "un poco sorprendido" porque los medios hubieran interpretado la semana pasada que el BCE estaría dispuesto a comprar deuda de forma masiva para que todo lo que iba bien cayera a plomo. Las palabras de Draghi hundieron las Bolsas y lastraron al euro; y el mercado de deuda vivió las mayores tensiones del último medio año.

La prima de riesgo española había caído 200 puntos básicos en solo dos semanas gracias precisamente a la interpretación que ayer desmintió Draghi. Así que con sus palabras, el presidente del eurobanco, que también anunció una posible recesión en la eurozona para 2012, hinchó el riesgo español hasta los 380 puntos. Un aumento de este calibre no se había visto desde el pasado julio. Los diferenciales que miden el riesgo asociado a la deuda de países como Francia o Bélgica siguieron una evolución similar.

"Ahora parece que estos días no va a haber una solución", dice un analista

S&P amenaza a 14 entidades financieras españolas con bajarles la nota

Italia, país de origen de Draghi, se ve en una situación más complicada aún. Tras abandonar durante unos días la zona de máximo peligro, ayer avanzó de nuevo sobre el filo de la navaja al alcanzar los 444 puntos. Un repunte de casi 100 puntos desde el mínimo del día anterior. "Ahora, los mercados piensan que en los próximos tres días no va a haber una solución a la crisis de la eurozona. Y que tampoco habrá una acción inmediata", resumió a Bloomberg el director de Louis Capital Markets, John Plassard.

El discurso del hombre que dirige la política monetaria europea saltó de Fráncfort al mercado secundario de deuda de prácticamente toda la eurozona -no a Alemania, que como ya es habitual salió bien parada al ver cómo caía el rendimiento que paga por su bono a 10 años al rozar el 2%-. Y de la deuda se contagió a las Bolsas del continente. Todas cayeron, pero la de Milán, con un desplome del 4,3%, se llevó la palma. París, Fráncfort y Madrid cedieron en torno al 2%. Pero aquí no se puede echar toda la culpa al BCE. La publicación por parte de la Autoridad Bancaria Europea de las necesidades de financiación del sector, entidad por entidad, cimentó el pesimismo. Algunos bancos como el alemán Commerzbank o el italiano Intesa Sanpaolo perdieron más del 8% en solo un día.

Quien quiera más motivos para explicar la deprimente jornada, aquí van unos cuantos: tras anunciar el lunes una posible rebaja en la calificación de la deuda de 15 de los 17 países del euro y hacer lo propio el martes con los bancos europeos más importantes, Standard & Poor's dio ayer un aviso a España. La agencia puso en revisión negativa a 14 entidades financieras: Santander, Banesto, BBVA, Caixabank, La Caixa, Sabadell, Ibercaja, Bankinter, Bankia, BFA, Popular, la Kutxa, la BBK y la CECA. Además, Reuters informó de que el préstamo puente del BCE al FMI para ayudar a los países del euro podría quedarse en 150.000 millones, por debajo de los 200.000 millones inicialmente previstos.

"Pese a la mejora de los últimos días, nada fundamental había cambiado. La banca se financia a través del BCE; hay que resolver el problema de sobreapalancamiento público en Grecia y en Italia; el privado en España; y solucionar nuestra crisis bancaria. Pero sobre todo falta resolver lo más importante: el problema tremendo de déficit de productividad en la periferia con respecto al norte de la eurozona. El reto central es la falta de competitividad de la periferia y el desequilibrio permanente que conlleva. Aquí está todo por hacer. El acuerdo fiscal es un parche para que no se agrave más, si cabe, la situación", sintetiza el catedrático de la Universidad de Columbia Tano Santos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de diciembre de 2011