Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:ÀNGEL ROS | Alcalde de Lleida y candidato a liderar el PSC

"La dirección está claramente escorada hacia Pere Navarro, no es neutral"

Cuando faltan ocho días para que se inicie el 12 congreso del PSC, que elegirá al sucesor de José Montilla al frente del partido, el alcalde de Lleida, Àngel Ros, no da por hecha la victoria de Pere Navarro y afirma que se siente fuerte para disputarle el liderazgo.

Pregunta. Solo Miquel Iceta ha dicho que está dispuesto a renunciar en favor de la unidad. ¿Usted se mantiene en sus trece si consigue el 20% de los avales?

Respuesta. Si hay acuerdo entre candidatos ha de ser al final del congreso, no antes, porque si no estaríamos negando el debate de los delegados.

P. O sea, que si acaba pactando con Pere Navarro lo hará la madrugada del 17 al 18 de diciembre, poco antes de votar.

R. Si lo hay, no habrá pacto hasta entonces. Cualquier acuerdo parcial o global ha de ser fruto del congreso, cuando se hayan votado los temas sensibles y clave. Esa madrugada será distinta de la de todos los congresos anteriores, cuando el primer secretario iba llamando a posibles miembros de la ejecutiva.

"No todos tenemos el mismo nivel de responsabilidad en los fracasos"

P. ¿Pero qué le diferencia a usted del resto de candidatos?

R. Aunque tres de los cuatro aspirantes [Pere Navarro, Joan Ignasi Elena y Àngel Ros] solo hemos estado un mandato en la ejecutiva y somos corresponsables de los éxitos y los fracasos, no tenemos el mismo nivel de responsabilidad que el núcleo reducido de la dirección [del que forma parte Iceta]. Navarro tiene un apoyo claro del aparato y yo, de otras personas no vinculadas de una manera tan fuerte al aparato. Podemos representar el mismo deseo de renovación, pero no se puede olvidar quién te está apoyando. Esa es la diferencia.

P. ¿Está diciendo que la dirección no está siendo neutral?

R. Es que la dirección del PSC no tiene por qué ser neutral ni yo se lo pido. Sí que se lo pedí a José Montilla y creo que se está manteniendo neutral. Pero lo que conocemos como el aparato del partido está claramente escorado hacia Pere Navarro.

P. Públicamente no.

R. Se ha podido ver, al menos internamente en las agrupaciones y las federaciones, pero insisto en que ese no es el problema. Lo que sí pediré es que cuando haya primarias para elegir al candidato a la Generalitat no se gestionen desde la ejecutiva, sino desde la mesa del consejo nacional del PSC, actuando como una especie de junta electoral.

P. Sus detractores dicen que lo que le interesa de verdad es la Generalitat y que el PSC le importa muy poco.

R. Estoy de acuerdo en la primera parte. Aspiro a presentarme a las primarias para la Generalitat. Sobre el partido, insisto en que hace falta un grado de renovación que Joan Ignasi Helena y yo podemos representar más que otras personas.

P. Pero si hay varias listas es un congreso de todo o nada. O se gana o se pierde, no hay posibilidad de pactar ejecutivas.

R. Ya veremos. Algunos estamos pensando en proponer al inicio del congreso que se aplique el modelo del PSOE. Es decir, elegir primer secretario y presidente y quien gane que haga una propuesta de ejecutiva que también se votaría. Eso permite un proceso de integración sin rescindir del elemento democrático de la elección. Si nos sentamos los cuatro aspirantes para hacer una lista, coincidiríamos en entre el 60% y el 70% de los nombres. Hay personas a las que todos quisiéramos. Si no se cambia el modelo, se votarán tantas listas como candidatos.

P. Usted apareció hace meses como un candidato muy catalanista, pero enseguida pactó con Manuel Bustos una enmienda que zanjó el debate del grupo parlamentario del PSC en el Congreso. Hay quien duda de su solvencia y consistencia ideológica.

R. Yo pacté con Bustos una enmienda a la ponencia marco que es un común denominador. Ese pacto sirvió para pasar del nivel cero al uno. Ahora hemos de pasar al dos, que es el grupo propio del PSC en el Congreso y el Senado. Gracias a ese consenso, hoy nadie cuestiona la voz propia.

P. Pero el tema de fondo, que es el grupo parlamentario, sigue sin resolverse.

R. Es verdad, pero sitúa el grado de representación del partido por encima del que había. Ahora entraremos en una situación transitoria hasta que se forme el grupo parlamentario. Nunca ha sido partidario de dar portazos, sino de negociar, aunque sea a velocidad lenta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de diciembre de 2011