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Europa convulsa

Sarkozy asume la refundación de Europa

El presidente francés se reunirá con Merkel antes de la cumbre de la UE para pactar las reformas - "La Unión necesita más solidaridad", afirma en un discurso

Tres años después de anunciar en Tolón la refundación del capitalismo salvaje, Nicolas Sarkozy volvió ayer a esa ciudad fetiche del sur francés y afirmó ante 5.000 personas y militantes de su partido que es urgente "refundar" Europa y la zona euro para salir de la crisis que azota al continente. "El mundo no nos esperará", advirtió Sarkozy, usando tonos dramáticos pero bastante ajustados a la realidad. Francia hará su contribución, aseguró, en "plena convergencia con Alemania". "No hay otra opción", advirtió el presidente francés, salvo la alianza con Berlín para reformar la Unión Europea y salvar al euro y sus instituciones. Esa es la única forma de salir de una "situación extrema de crisis" y de proteger, dijo, tanto el poder adquisitivo de los franceses como el "largo camino recorrido" en Europa.

Francia actuará en "plena convergencia con Alemania". "No hay otra opción"

"Optar solo por la austeridad supone hacer recaer la crisis sobre la gente"

Sarkozy sabe que la mayoría de sus electores, que en 2005 rechazaron la Constitución europea porque suponía ceder demasiada soberanía, no comprarán fácilmente el deseo alemán de someter las cuentas públicas de los 17 Estados miembros de la zona euro al control del Tribunal de Justicia europeo. Pero en un despliegue didáctico que ha durado casi una hora, marcado por el mantra "es preciso decir la verdad", Sarkozy afirmó que ha llegado el momento de actuar: "La crisis va a durar y va tener consecuencias. Es imposible continuar así".

Ante un auditorio que aplaudió diversos pasajes del discurso, Sarkozy asumió que la reforma de los tratados que propone Berlín "no se puede diferir", ya que "oponerse a esa reforma equivale a mentir a los franceses gravemente". "La soberanía se ejerce con los otros, con los aliados, eso nos ha enseñado la historia. Y si no lo aceptamos, arriesgamos con rehacer paso a paso el camino trágico que tomó el mundo en los años treinta".

El cénit llegó al glosar la necesidad de sellar una alianza sólida con Alemania. "No tenemos elección", dijo. "Cada uno tiene su historia y sus heridas. Si hablo de la moneda, los alemanes recuerdan su historia. Nos separan algunas diferencias. Ellos son federales, nosotros unitarios. Pero hemos decidido ir hacia la convergencia, y no renunciaré jamás a ella. Eso es la paz, y lo contrario es el conflicto. No podemos olvidar los sacrificios de cuantos vivieron la guerra. Haré todo lo posible para que Alemania y Francia sean el motor del futuro europeo".

Dicho de otra forma, el presidente francés asume todas y cada una de las tesis que propone Angela Merkel para resolver los problemas de la zona euro, incluida la reforma de los tratados que exige la unanimidad de los Veintisiete y que exige un largo trámite de aprobación. A la vez, Sarkozy se mostró convencido de que "la integración pasa por firmar acuerdos intergubernamentales", y por la posibilidad de "votar cada vez más decisiones por mayoría cualificada".

El inquilino del Elíseo anunció que recibirá el lunes a la canciller en París para ultimar el acuerdo que ambos quieren presentar en la próxima cumbre de la Unión Europea, el 9 de diciembre. Al explicar la filosofía de ese nuevo pacto franco-alemán, enfatizó que Europa será "más solidaria, más disciplinada, más responsable, más democrática, y deberá dotarse de un verdadero Gobierno económico común".

Según Sarkozy, hay tres maneras de enfrentar la crisis: "La primera es negarla, decir que no es grave. Eso sería mentir a los franceses y favorecer la catástrofe. La segunda es optar exclusivamente por la austeridad, el rigor y la deflación [esta parece haber sido la única crítica a Alemania]". "Pero esta supondría bajar los salarios y hacer recaer la crisis sobre el poder de compra de los franceses. La tercera es responder trabajando, trabajar más, y controlar el gasto. Esa es la única vía que nos permitirá mantener nuestro poder adquisitivo".

"Europa puede ser barrida por la crisis si no cambia", insistió, presentando un escenario apocalíptico a sus compatriotas si el continente no es capaz de asegurar la supervivencia de la moneda única. "Si salimos del euro, nuestra deuda se multiplicaría por dos. Y si desapareciera el euro, tendría consecuencias dramáticas para Francia, ya que no podríamos gestionar nuestra deuda", añadió.

La crisis no se resolverá "si no se restaura la confianza y la credibilidad", prosiguió, y para eso es preciso "adoptar sanciones más severas y más rápidas, un mayor control presupuestario y la aprobación de la regla de oro en las Constituciones para garantizar el objetivo del déficit cero".

"Francia la debe adoptar como los otros países", afirmó entre aplausos enviando un mensaje a los socialistas que se niegan a votar esa medida: "Sería ideal hacerlo antes de las presidenciales, y si no, inmediatamente después".

Sobre el Banco Central Europeo (BCE), Sarkozy afirmó que "tiene un papel determinante que jugar en la crisis", y plegándose de nuevo al deseo de Merkel, dijo: "No quiero entrar en ese debate, el BCE es independiente y lo seguirá siendo. Pero le corresponde a él decidir cuándo y en qué momento actuará. Es su responsabilidad. Nadie debe dudar de que la asumirá".

Claves del mensaje del Elíseo en Tolón

- "La crisis va a durar y va a tener consecuencias. Es imposible continuar así".

- Sobre la reforma de los tratados europeos que propone Alemania: "Oponerse equivale a mentir a los franceses gravemente".

- Acerca de la alianza con Alemania: "No tenemos elección. Cada uno tiene su historia y sus heridas. Ellos son federales, nosotros, un Estado unitario. Pero hemos decidido ir hacia la convergencia, y no renunciaré jamás a ella. Eso es la paz, y lo contrario es el conflicto. Haré todo lo posible para que Alemania y Francia sean el motor del futuro europeo".

- "La integración europea pasa por firmar acuerdos intergubernamentales" y por "votar cada vez más decisiones por mayoría cualificada".

- Tres maneras de hacer frente a la crisis: "La primera es negarla, decir que no es grave (...); la segunda es optar exclusivamente por la austeridad, el rigor y la deflación (...); la tercera, responder trabajando, trabajar más y controlar el gasto. Esa es la única vía que nos permitirá mantener nuestro poder adquisitivo".

- "Si salimos del euro, nuestra deuda se multiplicaría por dos. Y si desapareciera el euro, tendría consecuencias dramáticas para Francia, ya que no podríamos gestionar nuestra deuda".

- "Europa no es una elección, es una necesidad".

- "Todos los países de la zona euro serán solidarios entre ellos. Debe quedar absolutamente claro que lo que se ha hecho

por Grecia no se repetirá".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de diciembre de 2011

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