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Reportaje:La crisis de la moneda única

'Merkozy' o el suicidio de Europa

La deriva autoritaria y anti-Bruselas de París y Berlín por cálculos electoralistas inquieta a la izquierda francesa

Jacques Attali, viejo consejero económico y político de François Mitterrand, lanzó la alarma hace unos días desde su blog. Alemania y Francia organizaron cuatro veces en el último siglo el suicidio de Europa (en 1914, 1919, 1933 y 1936) y la redujeron a escombros: "Y hoy ha llegado el momento en que Alemania tiene otra vez en su mano el arma del suicidio colectivo del continente más avanzado del mundo". Attali reiteró ayer que "el caos está muy cerca" y que "el euro podría desaparecer antes de Navidad" si el eje Berlín-París no deja de pensar en sus elecciones nacionales. Su propuesta es que el BCE compre deuda soberana sin límite, que se apruebe un nuevo plan antidéficit adaptado a la recesión para poder domar la deuda, y enseguida un proyecto federal para la zona euro con un presidente, un Parlamento, eurobonos y un férreo control de las cuentas de cada uno.

Attali: "El euro puede desaparecer antes de Navidad" si París y Berlín no actúan

Su análisis no revela la menor germanofobia. Attali recuerda algunos datos que tanto Angela Merkel, la canciller nein, como Nicolas Sarkozy, aquejado de una regresión gaullista y antieuropeísta, parecen haber olvidado en su testarudo camino hacia una solución "electoralista" de la crisis. La deuda pública de Alemania supera el 82%, más o menos como la de Francia; los 10 bancos públicos alemanes están cerca de la ruina, más o menos como los franceses; las importaciones energéticas alemanas se apoyan en un 37% en el gas ruso, y subiendo; y su demografía catastrófica (un 44% de mayores de 65 en 2060) hará difícil pagar sus deudas a largo plazo.

El economista cierra su análisis con una reflexión: en el fondo, Merkel tiene en la cabeza una solución federal para Europa, y es el otro lado del Rin, es decir, Sarkozy, el responsable de la parálisis. El jueves, el presidente francés intentará dar la vuelta a esa sensación dirigiéndose a la nación desde Toulon con un triple objetivo: salvar la triple A, convencer a los franceses de que es preciso perder un poco de soberanía fiscal, y erigirse en el presidente providencial ante su reelección. El discurso está siendo escrito por Henri Guaino, su asesor favorito, el mismo que en 2008 declaró la guerra a los mercados y prometió el regreso de la política. Sarkozy está perdiendo hoy de largo esa guerra, pero advierte que si no salimos juntos de esta, "cada uno morirá en su pequeño rincón".

Para salir de esta, propugna una unión política concentrada en torno al euro y pilotada por los jefes de Estado. La idea choca tanto con la visión federal de Merkel como con la Europa liberal que vislumbra Mario Monti. El corresponsal de Le Monde en el Elíseo, Arnaud Leparmentier, ha escrito esta semana que Sarkozy "trata de reconciliar a la Francia del sí y del no" con Europa. "Sigue así la tradición del general De Gaulle, que fue el artesano de la reconciliación francoalemana, pero no tiene un lugar en el panteón del federalismo europeo".

Aquejado de esa regresión gaullista, Sarkozy practica en Bruselas la política de la silla vacía: Francia rechaza el principio mayoritario, el fundamento del federalismo y de la democracia. Sarkozy busca hoy una marcha atrás: un selecto club de países del euro que deciden solos, sin contar con la Europa a 27 y sin la Comisión. Lo que quiere en realidad es menos Europa y más apoyo de Alemania. Menos democracia y más libertad de decisión (es decir, más autoritarismo). Menos solidaridad y más poder. Menos sur y más norte. Visto así, quizá no sea tan malo que la canciller siga diciendo nein...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de noviembre de 2011