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Reportaje:

Russafa también para 'nanos'

Un total de 40 establecimientos se unen para ofrecer actividades infantiles en una nueva iniciativa del barrio más efervescente de Valencia

Russafa está de moda. Es un barrio emergente, joven, alternativo, artístico, lo que se dice cool o guay en lenguaje coloquial. Hay restaurantes, gastrobares, locales nocturnos, cafés-librerías, garitos, teterías, salas de teatro, estudios de artistas y de creativos, galerías de arte, espacios de trabajo compartido, tiendas de diseño.... Tiene también muchas carencias, pero las combate con imaginación, tesón y espíritu emprendedor. Ruzafakids es el último ejemplo de esta efervescencia que ha dado lugar, desde la iniciativa ciudadana, a festivales como Russafa Escènica (teatro, danza, música), Russafart (arte), Sol Festival ("música, ecología, paz"), Russafa Conviu y el Festival Intercultural de Ruzafa, entre otros. Ahora, el niño es el protagonista.

Noelia Terrer: "Nos gusta hacer vida urbana con niños, que no molestan"

Hay muchos nanos en Russafa. Numerosas parejas jóvenes se han instalado en este céntrico barrio de Valencia. De hecho, han proliferado guarderías infantiles, aunque sólo hay un parque infantil (indultado de su conversión en garaje gracias al movimiento vecinal) y un colegio público (se reivindica otro desde hace tiempo). "La ciudad no está pensada para los niños. Pero nos gusta hacer vida urbana también con los niños, que no molestan, que son unos ciudadanos más. De ahí surgió la idea de hacer algo, aprovechando, además, la semana de los puentes de diciembre, en la que la gente se va, los centros comerciales se llenan y el barrio se vacía", explica Noelia Terrer. "Y la verdad es que contamos con el buen rollo que hay entre nosotros, los comerciantes", apostilla Carlos Rubio.

Ambos regentan la tienda Nanofacture, dedicada al mundo del bebé, y lanzaron a sus colegas a través de las redes sociales la idea de adaptarse a los niños y ofrecer actividades en virtud de la especialidad y disponibilidad de cada uno. En una semana, ya se habían apuntado 40 establecimientos y personas a título individual. Canguro Verde, Calypso, Espai Tactel, Banco del Tiempo, Gnomo, Petita Patata (autores de la composición fotográfica que encabeza esta infromación), La casita de Papel, Electropura, Deli-kate, Copenhagen, Bicitaller, AU, La Cuchufleta, Mondosonoro, Pink Flamingo, Sala Russafa o Pastapalabra son algunos de los locales participantes. Para consultar la nutrida programación se puede sencillamente poner Ruzafa loves kids en cualquier buscador de Internet. La web livingruzafa.com, entre otras, también la incluye.

Con su particular fusión de finalidad comercial, lúdica y educativa, el proyecto se alinea en las propuestas formuladas y puestas en práctica por Francesco Tonucci. En su premiado libro La ciudad de los niños (editorial Losada), el psicopedagogo italiano describe una iniciativa internacional que propone soluciones a la degradación de la ciudad, creando una nueva filosofía de gobierno urbano, donde los niños sean el parámetro a seguir y la garantía de una ciudad diversa y mejor para todos. Una filosofía muy extendida en las ciudades del Norte de Europa, y con poco predicamento en las conglomeraciones urbanas del Sur.

La oferta para los niños de Ruzakids es tan variada como el barrio. Del 5 al 11 de diciembre, los nanos podrán aprender desde amasar una pizza, hasta cantar hip hop, pasando por dibujar un mural, fotografíar, recitar poesía, hacer tipografía con plastilina, escuchar cuentos mientras los padres reciben un masaje, diseñar joyas o peinados, decorar galletas navideñas, asistir a una obra teatral o crear un minihuerto. Algunas actividades son gratuitas y en otras el precio oscila, pero no supera los seis euros de la representación teatral profesional. La amplia programación se puede consultar en Se puede consultar en "La propuesta ha sido muy bien acogida y la demanda nos ha desbordado. Si funciona, como esperamos, ya hemos pensado en organizar dos semanas de Ruzakids al año", señala Noelia, quien no recuerda ninguna experiencia similar ni en Valencia ni España. Ese barrio, que dedica una semana a los niños, había de ser Russafa, que no deja de moverse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de noviembre de 2011