PRÉSTAMOS DEL BCE

Daños colaterales para la banca

El Banco Central Europeo (BCE) se prepara para sacrificar algunas vacas sagradas. El BCE, que es el que decide los tipos y que ya ha prestado más de 500.000 millones de euros a bancos escasos de liquidez por un máximo de un año, se plantea ofrecer préstamos a más largo plazo. Pero algunos observadores, en especial Federico Ghizzoni, consejero delegado de UniCredit, también quieren que flexibilice las normas relativas a los avales.

Para entender por qué, fijémonos en el sector bancario italiano. Las cosas ya se están poniendo feas: los bancos italianos han solicitado préstamos de más de 100.000 millones de euros al BCE, y solo tienen suficientes avales libres para pedir prestados otros 138.000 millones de euros, según el Banco de Italia. Eso es poco más de los 111.000 millones de euros de financiación mayorista que necesitan refinanciar antes de finales de 2012. Con los mercados mayoristas cerrados de hecho, el BCE es actualmente la única alternativa.

La escasez de avales afecta desproporcionadamente a los bancos más pequeños que están dando créditos a particulares y a empresas: los 111 prestamistas más grandes de Italia tienen 92.000 millones de euros en avales que reúnen los requisitos del BCE, mientras que los otros 650 solo tienen 46.000 millones de euros. Parte de la disparidad se debe a que los grandes actores tienen reservas mayores de bonos de alta calidad. Pero incluso en los casos en que los activos que se ofrecen como garantía son similares, los criterios del BCE siguen favoreciendo a los bancos grandes.

Los 400.000 millones de euros de los bancos italianos en préstamos a pequeñas empresas son un ejemplo que viene al caso. Dado que el BCE solo acepta préstamos individuales de más de 500 millones de euros, muchos préstamos a pymes no reúnen los requisitos. Mientras tanto, para poder ofrecer préstamos en garantía al BCE, los bancos tienen que haber informado al prestatario y llevar a cabo una verificación independiente de la calidad del crédito del préstamo. Entidades como UniCredit pueden proporcionar esto en el acto, pero un prestamista más pequeño, no.

El BCE ha relajado sus normas antes. En octubre de 2008, en el momento álgido de la última gran crisis, amplió el conjunto de garantías elegibles para que incluyera riesgo sobre créditos concedidos con una clasificación más baja, deuda subordinada y activos no denominados en euros, antes de volver a endurecer parcialmente los requisitos a principios de 2011.

La actual crisis garantiza unas medidas drásticas similares. La decisión de ofrecer liquidez a más largo plazo supondrá un pequeño alivio. Pero solo ayudará de verdad si los préstamos se ponen a disposición de los bancos pequeños que más los necesitan.

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