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Reportaje:arte

Bancos de talento integrado

Un equipo de jóvenes discapacitados ha recibido un encargo: diseñar mobiliario para la próxima edición de ARCO. Y, tratándose de arte y muebles, ¿qué mejores maestros que el dúo de artistas cubanos Los Carpinteros?

-Y esto son barbacoas pintadas de blanco y con una luz que parece de discoteca.

-¿Han estado alguna vez en una discoteca?

Quienes hablan de barbacoas y discotecas son Marco y Dago, o Marco Castillo (Camagüey, 1971) y Dagoberto Rodríguez (Caibarién, 1969), más conocidos como Los Carpinteros, un dúo de artistas que se ha hecho famoso por su afán por trabajar con mobiliario. O, más bien, con la idea de mobiliario. Ayer impartieron una clase magistral ante un grupo de alumnos excepcionales: Abel, Isabel, Toni, Eduardo, Iván y José. Miembros de la Oficina de Ideas Creativas WhateverYouWant LAB (WYWLAB), de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce que, desde 1948, trabaja para promover la participación social de personas con discapacidad intelectual. Es la iniciativa más reciente de esta institución, que ya cuenta con un colegio de educación especial, un taller de carpintería, otro de floristería, una imprenta, una tienda de objetos de regalo de fabricación propia, un club de tenis y pádel y un local de bodas.

Los alumnos prestaron mucha atención a la presentación que Los Carpinteros les hicieron de sus trabajos. "Tienen que pensar que van a sentarse miles de personas en esos bancos durante una semana y tienen que pensar en cosas como que no se pueden enganchar a la ropa", aconsejaba Marco. "No, hombre, eso no", exclamó Isabel, la reportera de la radio de la fundación. "¿Vosotros os quedáis con obras vuestras? Porque os debe de dar pena vender algo que os guste mucho", preguntó Toni, que trabaja normalmente en el taller de floristería creando centros de flores. Abel es el especialista en dibujo. Diseña zapatillas y monopatines y acude a clases de dibujo todos los jueves. Iván es el técnico del grupo: trabaja en la imprenta y conoce muy bien todos los métodos de impresión. Eduardo es más generalista, muy bueno manejando conceptos. Y José, que lleva la tienda de la fundación, es el portavoz del grupo.

Todos están muy motivados porque tienen un importante encargo entre manos: ARCOmadrid les ha pedido que diseñen los bancos que estarán presentes en la próxima edición de la feria de arte contemporáneo (del 15 al 19 de febrero de 2012) en los 20 stands que integrarán la sección Opening, dedicada a jóvenes galerías europeas. "Ya conocíamos el trabajo que habían hecho en otras convocatorias, como Casa Decor, y nos pareció interesante hacerles el encargo", señala Carlos Urroz, director de ARCOmadrid. "Todo nuestro mobiliario es muy básico, pero queríamos que el de este apartado tuviera un carácter especial. Nos gustó la idea de que tuviera también una carga emocional", añade. Urroz estudia la idea de que los bancos acaben siendo subastados con fines altruistas.

Acabada la presentación de Los Carpinteros, Fermín Zabalegui, responsable de innovación de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce, despliega sobre la mesa los bocetos de los diseños que el equipo de WYWLAB ha preparado para los bancos de ARCO. Parece que el consenso del grupo es que se produzca finalmente la propuesta número 1, una especia de barca cortada. "Pocas veces me he sentido tan conmocionado", decía Dago al terminar la sesión. "Estos chicos han presentado unos proyectos que son como los de una escuela de diseño convencional". ¿Habían tenido otra experiencia de utilizar el arte como vehículo de integración? "En una ocasión en Cuba trabajamos en una prisión enseñando a los presos a diseñar tejidos, hacer serigrafías... Y nosotros mismos, que éramos jóvenes en los noventa en Cuba, en pleno periodo especial, lo que equivale a decir hambruna, pues al menos pensando en el arte se nos olvidaba un poco", apuntaba Marco.

Además de Los Carpinteros, los flamantes diseñadores de los bancos de ARCOmadrid recibirán dos clases maestras más: la de Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza, y la del arquitecto Andrés Jaque.

Creatividad e inteligencia

¿Está ligada la creatividad a la inteligencia? Francisco Mancebo, director creativo de la Oficina de Ideas Creativas WhateverYouWant LAB, empezó a dar vueltas a esta idea cuando aún se dedicaba a la publicidad. Leyó, investigó y llegó a la conclusión de que no necesariamente tendría que ser así: "No todas las personas con una discapacidad intelectual son creativas, pero si citamos una buena parte de los genios de la historia, no son pocos los casos en los que aparecen síntomas del síndrome de Asperger". Mancebo explica las cualidades excepcionales que presentan algunas personas discapacitadas para, por ejemplo, el cálculo matemático o la memoria visual, de la siguiente forma: "Las personas normales tenemos una inteligencia horizontal, sabemos hacer muchas cosas; algunos discapacitados no pueden hacer muchas de esas cosas, pero hay una que hacen excepcionalmente bien". WYWLAB ha desarrollado

un know how para trabajar con este tipo de personas, los discapacitados más creativos, que ahora se aplica en la Fundación Carmen Pardo-Valcarce. "Esto no acaba aquí. Si estas personas, sin haber recibido formación, son capaces de hacer lo

que hacen, si se les estimula desde que son jóvenes pueden acabar ganándose

la vida, por ejemplo con

el diseño de muebles".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de noviembre de 2011

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