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Reportaje:FÚTBOL | 14ª jornada de Liga

El derbi más devaluado

Nunca un Atlético tan poco reconocible se midió a un Madrid más contundente - El declive competitivo se refleja en la diferencia de goles desde 2002: 37 a 14 a favor de los blancos

Si el valor del fútbol se mide por la capacidad para producir emoción, las hinchadas más numerosas de Madrid se disponen a asistir al derbi más devaluado de la historia. Sucederá esta noche (20.00, Canal+ Liga y Gol TV) cuando el Atlético visite el estadio Bernabéu.

En lo único que se parecen el Madrid y el Atlético es en el afán mercantilista que han desarrollado en la última década. Desde que emprendieron la carrera, las diferencias se multiplican a favor del club de Chamartín. El Atlético, según sus dirigentes, prevé unos ingresos de 130 millones de euros mientras que el Madrid se aproximará a los 500. La distancia presupuestaria no es, sin embargo, la más relevante. Mientras el Atlético ofrece equipos que, año a año, son cada vez menos reconocibles, más despojados de carácter propio y de jerarquía, el Madrid se consolida gracias a un proyecto más estable, en el que la estrategia la dicta el entrenador, José Mourinho.

La lesión de Falcao deja a los de Manzano sin la referencia a la que se aferraban

En los últimos meses, Mourinho ha recibido el respaldo incondicional de su presidente, Florentino Pérez, al tiempo que ha sabido delegar gobierno en los jugadores. La complicidad de los futbolistas, sobre todo los del grupo español, ha dotado al equipo de la dosis imprescindible de autoestima. Ahora los jugadores no miran tanto al banquillo en busca de soluciones. Además de destacarse por su obediente derroche de energía, este Madrid armoniza mejor el juego de ataque.

El Madrid suma 31 puntos, 42 goles a favor y nueve en contra en esta Liga. Un mundo inalcanzable para un Atlético que junta 16 puntos después de 17 goles a favor por 16 en contra. La medianía es el destino recurrente de un equipo sometido a una gestión errática. Institucionalmente, el Atlético se atomiza en multitud de órganos, desde el presidente hasta el consejero delegado, pasando por el director deportivo. Respecto al técnico, Gregorio Manzano, es una figura débil en un entramado concebido para producir beneficios que no necesariamente se deben reflejar en la tabla.

La lesión de su goleador, Falcao, deja a los rojiblancos huérfanos de la referencia a la que se venían aferrando. Ni siquiera el Atlético que ascendió a Primera en 2002 estaba más despojado de identidad. Entonces Fernando Torres y Luis Aragonés ejercían de banderas. Ahora, por no estar, no estará ni Antonio López. Pocos recursos para frenar el aluvión blanco. Desde la temporada 2002-2003, la diferencia de goles lo dice todo: 37 a 14. Por muy caprichoso que sea el fútbol, abundan las condiciones para una goleada blanca. Mourinho lo sabe, pero lo esconde, principalmente porque es un maestro en el arte de cuidar su prestigio. Ganar un partido intrascendente no redunda en la reputación de nadie.

"El Atlético tiene una gran plantilla", avisó el técnico; "con más tiempo de trabajo, ¿por qué no pueden jugar por el título?".

Es lo mismo que vienen diciendo los dirigentes del Atlético. También lo afirmaron en 1999, la última vez que le ganaron al Madrid, antes de bajar a Segunda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de noviembre de 2011