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Los 'okupas' desalojados en Santiago, en libertad tras declarar ante el juez

La policía pone fin a cinco días de ocupación en la Sala Yago

La policía nacional terminó ayer con cinco días de okupación de la Sala Yago en Santiago. Un amplísimo dispositivo entró en el edificio a primera hora de la mañana de ayer y detuvo a 12 personas -dos de ellas fuera del inmueble-, acusadas de usurpación y tenencia y depósito de sustancias y aparatos inflamables e incendiarios, según informó en el mediodía de ayer la policía. Sin embargo, quedaron en libertad pocas horas después imputados solo por usurpación, según fuentes próximas a los detenidos.

Cerca de 40 policías antidisturbios, con escudos y armados, impedían acercarse a la sala al ciento de manifestantes que mostraban con gritos y consignas su apoyo a los jóvenes que estaban en el interior. Los agentes sacaron a los detenidos esposados del edificio y los introdujeron en un furgón y un coche policial, lo que provocó que aumentase la tensión. Los antidisturbios despejaron a empujones y porrazos la salida de los automóviles, que fueron seguidos por los manifestantes. Los agentes respondieron con una pequeña carga al lanzamiento de un objeto que no impactó en ninguno de ellos. Los agentes, que en contra de la legislación vigente no tenían visible su número de identificación, se negaron en varias ocasiones a responder a las preguntas de los manifestantes bajo el pretexto de no entenderlos, inquiriesen en gallego o castellano.

Los agentes cargaron contra algunas de las personas que estaban en el exterior

El material supuestamente incendiario del que se incautó la policía consistía productos de limpieza como botellas de lejía y aguarrás, además de los extintores del teatro, bolitas de papel de aluminio y un tirachinas. El material estaba "preparado para confeccionar cócteles molotov de gran poder incendiario", según la nota de la policía. "En caso de ser arrojados, bien en lugares cerrados o calles estrechas, tendrían un alto poder destructivo", aseguró. Los agentes también se incautaron de útiles "arrojadizos" como piedras, tuberías, grifería "y otros objetos contundentes", "algunos dispuestos en los balcones para hacer frente a la policía, con técnicas de guerrilla urbana". Esos objetos se encontraban dentro del inmueble y en esos inmuebles ya el pasado viernes, cuando un grupo de personas entró y ocupó el local.

La sala, situada en el centro histórico de la capital, permanece abandonada desde el verano de 2007. Durante el fin de semana se celebraron en el viejo teatro visionados de películas, juegos y representaciones teatrales. Para la noche de ayer estaba previsto también que el Cineclube de Santiago trasladase allí sus proyecciones. Sin embargo, la orden de desalojo del Juzgado de Instrucción número 2 de Santiago terminó con seis días de okupación. Agentes del Grupo Operativo Especial de Seguridad, del Tedax y la Unidad de Intervención Policial -los antidisturbios- participaron en el registro del edificio, donde permanecieron más de cuatro horas, mientras fuera del edificio se coreaba "Sala Yago, espacio liberado", "gente sin casas, casas sin gente" o "un desalojo, otra okupación". A última hora de la tarde de ayer se concentraron, escoltados por antidisturbios, varios cientos de personas en protesta por el desalojo. Hubo alguna carga policial en el centro de la ciudad.

Personal del Ayuntamiento, acompañado por el concejal de Servizos, se encargó de tapiar las puertas y de retirar las pancartas de los balcones de la sala a pesar de tratarse de un inmueble privado. El alcalde de Santiago, Gerardo Conde Roa, reclamó el lunes que se "echase cuanto antes" a los okupas y advirtió que caería sobre ellos "todo el peso de la ley". El regidor desveló que el Ayuntamiento negocia con la familia reabrir la sala para uso sociocultural y recreativo.

En Vigo, un grupo de personas okupa desde el lunes el antiguo asilo del Barrio do Cura, propiedad del exfutbolista Valery Karpin. Los promotores de la iniciativa afirman que el edificio es "símbolo de especulación urbanística" que "está destruyendo" barrios y "contribuyendo a la precarización" de las vidas de los vecinos, informa Europa Press.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de noviembre de 2011