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Banco de Valencia declaró beneficio hasta marzo pese a perder 547 millones

La inspección detecta falta de provisiones sobre los créditos morosos

El culebrón del Banco de Valencia avanzó ayer otro capítulo. En el mercado se desconocía por qué la entidad no había vuelto a cotizar en Bolsa desde el lunes a las 16,30 horas, cuando el Banco de España emitió la nota determinando el agujero patrimonial de 1.000 millones y las necesidades de liquidez hasta 2.000 millones. En principio, esa era la información completa sobre la entidad y estaba a disposición de todo el mercado. Sin embargo, no regresó al parqué y no lo hará hasta la apertura de hoy.

Ayer se despejó la duda. Y las primeras cifras no coinciden exactamente con las actuales porque la tarea no se ha terminado, pese a que la entidad valenciana está bajo inspección desde hace un año. El Banco de Valencia informó ayer de que el jueves de la semana pasada, el 17 de noviembre, recibió un requerimiento del supervisor. En él se le informaba de que tenía un déficit de provisiones de 562 millones "tras la inspección realizada sobre los estados contables de 31 de marzo de 2011". Como la entidad dijo que había ganado 14,3 millones hasta marzo, el supervisor aclara que los 562 millones de déficit "deberán cargarse contra resultados". Es decir, está afirmando que en el primer trimestre el Banco de Valencia perdió en realidad 547,7 millones.

La entidad cree que el agujero será de 800 millones hasta noviembre

No parece probable que esta enorme cuantía de pérdidas se haya generado entre enero y marzo. Es decir, que el agujero viene de antes, por lo que el resultado que se publicó sobre el cierre del ejercicio de 2010, tampoco se corresponde con la situación real del banco cotizado. Hasta diciembre, la entidad presidida entonces por José Luis Olivas dijo ganar 60,63 millones, cifra auditada por Deloitte y firmada por todo el consejo de administración.

El organismo dirigido por Miguel Fernández Ordóñez dice también que el déficit detectado "podría ser mayor de resultas de las conclusiones que el Banco de Valencia deberá extraer sobre las potenciales pérdidas del resto de la cartera crediticia no analizada individualmente". Según fuentes del mercado, en el Banco de Valencia estiman que hasta noviembre todavía faltan por aflorar alrededor de 250 millones más de déficit de provisiones. Así, el total ascendería a unos 800 millones, como se ha venido publicando los últimos días. Principalmente se debería a activos inmobiliarios de gran riesgo de impago, que se van a pasar a créditos subestándar (a punto de caer en mora).

Hasta marzo, el Banco de España hizo una inspección "con alcance limitado al análisis de grandes acreditados, refinanciaciones, compras de activos, participaciones inmobiliarias, así como a los procedimientos de recobro y mejora de garantías de la cartera crediticia y situación de liquidez". Se detectó déficit de provisiones en los riesgos crediticios y activos adjudicados o adquiridos en pago de deudas.

La entidad, con una morosidad del 7% a cierre de junio, ganó 16,7 millones en la primera mitad del año, un 64 % menos, según cifras oficiales. Ahora está gestionado por José Manuel Oliver, Fernando Viladomat y Margarita Reyes, colocados por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

¿Por qué acordó el FROB recapitalizar al Banco de Valencia con 1.000 millones si su agujero es menor? La respuesta es "para estabilizar y garantizar la operativa normal de la entidad y para que pueda cumplir con todas sus obligaciones frente a terceros".

En el momento de la suspensión, la capitalización bursátil de la entidad era de 364 millones, con una caída del 3,27%, hasta 0,74 euros. La cotización, que se ha desplomado un 90% desde 2009, tiene 50.000 pequeños accionistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de noviembre de 2011