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Una nube tóxica en La Concha

Una treintena de personas son atendidas por un escape de cloro en La Perla - La mezcla accidental de dos compuestos químicos origina la emanación

En plena placidez termal, llegó un susto morrocotudo. Las 60 personas que se encontraban ayer por la mañana en el centro de talasoterapia La Perla, en pleno Paseo de La Concha de San Sebastián, salieron con lo puesto, alarmados y asustados, escapando de una emanación tóxica que les impedía respirar y les irritaba los ojos. Unos en bañador, otros con el albornoz, huyeron en dirección a la playa. Un escape de cloro gas en las instalaciones fue el causante de la alarma y el tremendo revuelo que se formó en ese instante.

En chancletas y con un batín blanco, Iñaki, de 44 años, se encontraba en La Perla en una sesión de spinning, cuando a las 8.30 escucha el siguiente aviso: "¡Todos a la calle!". La orden advertía de un escape tóxico. Había que desalojar las termas de inmediato.

"Hemos salido corriendo y nos movían de sitio en función de los gases"

Todo se debió a un "error humano" del proveedor de cloro, según explicó el gerente de La Perla, Francis Tamayo. Depositó hipoclorito sódico en la cubeta donde había ácido sulfúrico, compuestos que se utilizan para la desinfección del agua. La mezcla provocó "una nube de cloro gas". Los responsables de la instalación ordenaron la evacuación inmediata del lugar, donde se encontraban una treintena de clientes y otros tantos trabajadores, porque la emanación era "muy irritante para las mucosas", informó el Departamento de Sanidad.

Como cada miércoles, Enrique Fuentes, de 63 años, estaba disfrutando de las piscinas de La Perla. "He visto que salía gente corriendo de la planta inferior y que se iban hacia la playa. Al principio he pensado que sería por curiosidad, que algo pasaba en la playa. No le he dado mucha importancia. Ha sido cosa de un par de minutos. Pero seguía saliendo más gente. Les veía muy preocupados, agarrándose la garganta. Yo también he notado un cierto picor. Finalmente hemos salido unas 20 personas de la talasoterapia. Nos hemos relajado, pero había gente muy afectada", relata este usuario vestido con un bañador y con una toalla blanca al cuello.

Varias unidades sanitarias de emergencias y dotaciones de bomberos acudieron al centro de talasoterapia, que fue acordonado por la policía en un perímetro de unos 300 metros a la redonda, por lo que el Paseo de La Concha quedó cortado a los peatones y ciclistas. El viento predominante del oeste en ese momento no hizo necesario alertar a la población del entorno para que procedieran a cerrar todas las ventanas, aunque en los alrededores de La Concha era apreciable la emanación de gas.

Marga, de 53 años, cuenta que un monitor les avisó del escape de gas: "Nos han obligado a salir corriendo y nos han movido de un sitio a otro en función de cómo se movía la nube tóxica".

Los sanitarios asistieron a un total de 27 personas, de las que 13 fueron trasladadas a distintos centros médicos: 11 al Hospital Donostia y tres al centro de Salud de Ondarreta, informó Sanidad. Todos ellos presentaban, en mayor o menor grado, síntomas de irritación respiratoria y ocular. Los atendidos en el hospital permanecieron en observación del servicio de Urgencias, sin que fuera necesario su ingreso, aunque cuatro empleadas de La Perla presentaban mayores dificultades respiratorias.

Enrique, sentado en el hall del hotel Niza, llevaba en la muñeca una tarjeta con la atención que había recibido de Osakidetza. Todavía impactado por lo sucedido, no era capaz de acordarse del teléfono de su esposa, ni el de su hijo.

El Ayuntamiento donostiarra, que envió al lugar a los concejales Nerea Burutaran y Jon Albizu para interesarse por los afectados y colaborar en la coordinación de los trabajos, dio por restablecida la normalidad casi cuatro horas después del escape. A las 13.00 se reabrió el tráfico que hasta entonces impedía desplazarse desde el barrio del Antiguo hasta el Centro de la ciudad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de noviembre de 2011