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Reportaje:

Del 'underground' mexicano al iPod de Obama

Hasta el presidente de EE UU se ha rendido al 'metal' acústico de Rodrigo y Gabriela, que debutan hoy en Madrid

Puede que esta noche, cuando Rodrigo y Gabriela se estrenen en Madrid, haya más foráneos que españoles entre el público. Ellos han conquistado diversos mercados de varios continentes pero nunca habían tocado en España. "Son cosas que se nos escapan", dice Rodrigo Sánchez. "Nos pasó igual con nuestro país, México, donde solo hemos hecho tres visitas. Ahorita mismo, una compañía grande se ha interesado por nosotros".

Su historia es asombrosa. Rodrigo y Gabriela estaban integrados en Tierra Ácida, una banda de thrash metal del Distrito Federal. Aquello no despegaba -"puritito underground"- y la pareja probó suerte en Dublín. "Nos dijeron que los irlandeses eran muy musicales, teníamos unos amigos allí y nos pusimos a tocar en la calle. No sabíamos mucho inglés y hacíamos versiones instrumentales, de Led Zeppelin a Santana".

"Si nos arruinamos, siempre nos queda volver a tocar en las calles"

Viendo caer las monedas, comprobaron que funcionaba. Añadieron temas propios, generalmente briosos. En contra de los estereotipos machistas, Rodrigo suele tocar lírico mientras que Gabriela Quintero mantiene un empuje feroz. "Sí, hace poco Gabi se lesionó la mano derecha, de tan fuerte como toca".

Al principio no tenían referencias, aparte del Trío: "Es aquel supergrupo que formó Paco de Lucía con Al di Meola y John McLaughlin. Reverenciamos a Paco, aunque igual no se nota en lo que hacemos. Si conoces el thrash metal, puede que sí veas esa influencia en los riffs y el ritmo".

Para resumir la biografía, digamos que los dublineses les acogieron con su genuino entusiasmo celta y rápidamente se encontraron animando festivales, grabando y girando. Conectan misteriosamente con diferentes públicos. Rodrigo lo asume todo como parte de su "viaje", su "aprendizaje". "Nos llamaron para tocar en la banda sonora de la cuarta entrega de Piratas del Caribe y allí estábamos. ¿Cómo vamos a negarnos a trabajar con Hans Zimmer?".

El año pasado, incluso se presentaron en la Casa Blanca. "Nos llegó la onda de que Obama era fanático; no solo nos escuchaba en su iPod, también pedía nuestra música en reuniones sociales con su staff. Nos convocaron en Washington y fue supersecreto. Estuvimos probando sonido (también actuaba Beyoncé) y al día siguiente nos enteramos de que actuábamos ante el presidente de México. Fue un gesto de Obama: 'Te he traído a esos compatriotas tuyos tan famosos'. Lo malo es que Felipe Calderón ni sabía de nuestra existencia. Me late que fue Obama quien se quedó incómodo, a Calderón no le interesa la cultura".

Rodrigo y Gabriela son veganos y promocionan ese estilo de vida. "No hacemos proselitismo, respondemos a los que nos preguntan. Hay varios argumentos a favor. El primero no es debatible: odiamos la crueldad a los animales, rechazamos que estén aquí para servir al hombre. El segundo es práctico: se podría acabar con el hambre del mundo si dejáramos de alimentar a millones de vacas en los establos. El tercero es nuestra energía en vivo, demostración de que no tienes que comer carne para hacer música poderosa".

Son fieras del directo. Lo testimonian discos como Live in Japan o Live in France. En el estudio, acaban de dar un salto cualitativo. A principios de 2012 editan Area 52, donde se refuerzan con músicos cubanos e ilustres invitados como Carles Benavent o Anoushka Shankar. "Ha sido una aventura muy linda, se trataba de reinventar nuestras composiciones y fusionar metal acústico con ritmos tropicales". El gusto por la aventura, explica Rodrigo: "Vamos a pasarnos medio año girando con los cubanos. Si nos arruinamos, siempre nos queda volver a las calles. Dígame: ¿se puede tocar en el metro de Madrid?".

Rodrigo y Gabriela actúan esta noche a las 21.00 en el Teatro Circo Price.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de noviembre de 2011