Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El cierre de los mercados dispara la petición de liquidez de la banca española al BCE

Los meses pasan y los mercados mayoristas de financiación siguen secos como un desierto. Los bancos del euro no se fían unos de los otros por el deterioro de los activos vinculados a la deuda soberana y no se prestan. Además, las entidades españolas arrastran la penalización que supone llevar la marca España en sus dorsales.

Ante esta situación, la banca española volvió a aumentar en octubre el dinero que pide prestado al Banco Central Europeo (BCE) por tercer mes consecutivo, hasta los 76.048 millones. Esta cantidad supone un 13,5% más que un año antes y el mayor volumen de fondos desde septiembre de 2010.

Frente al incremento de las necesidades españolas, el conjunto del eurosistema pidió al organismo presidido por el italiano Mario Draghi 381.055 millones, un 17,7% menos en tasa interanual. De ese modo, el porcentaje de dinero que se ha solicitado desde España con respecto al conjunto del eurosistema aumenta de forma decidida hasta rozar el 20%. Esta cifra está muy por encima de lo que se considera como ideal, lo que equivale al peso en activos que ocupa la banca española en el eurosistema, que apenas supera el 12% del conjunto. A lo largo de la crisis, solo se ha situado bajo este porcentaje entre enero y abril de 2011 al calor de la relajación de los problemas en los mercados de deuda.

Pese a que los 76.048 millones solicitados por las entidades españolas suponen un máximo desde septiembre de 2010, cuando los mercados especulaban con el contagio de los problemas de Grecia a los países del euro con mayores niveles de déficit y deuda, no es ni de lejos un récord. En julio del pasado año se llegaron a superar los 131.000 millones tras el desbordamiento de la crisis griega. Pese a ello, denota una carencia muy peligrosa que no permite adelantar una normalización de la situación, paso previo imprescindible para que la financiación a las familias y empresas vuelva a fluir y se inyecte a la economía la gasolina necesaria para esquivar la recesión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de noviembre de 2011