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Entrevista:JOSEP ANTONI DURAN I LLEIDA

"El PP se verá obligado a escucharnos aunque tenga mayoría absoluta"

Ya casi sin esperanzas de resultar decisivo para dar estabilidad al nuevo Gobierno, Josep Antoni Duran i Lleida (Alcampell, Huesca, 1952) afronta el reto de evitar que el PP se convierta en segunda fuerza de Cataluña desbancando a su partido, Convergència i Unió. Admite que los recortes sociales que aplica su correligionario Artur Mas en la Generalitat pueden pasarle factura, pero se muestra dispuesto a colaborar con el Gobierno que salga en el ámbito económico.

Pregunta. Si se sigue la tradición de José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero dentro de unos días muy probablemente el señor Rajoy le llame para que se incorpore a su Gobierno. ¿Qué le responderá?

Respuesta. Se encontrará con voluntad de hablar sobre nuestro programa. Si está dispuesto a hablar del corredor Mediterráneo, de instrumentos para mejorar la economía productiva, del pacto fiscal o de modificar el Código Penal para que los hurtos sean delito puede encontrar nuestra colaboración. No nos negaremos a hablar con Rajoy.

"CiU piensa en las pymes, los populares en la economía especulativa"

"Los recortes pueden afectarnos como en las municipales"

"En Convergència i Unió no nos negaremos a hablar con Rajoy"

"Seremos el único partido capaz de hacer de contrapunto al PP"

P. El problema es que el PP probablemente no les necesite. ¿Le da miedo pasar a la marginalidad política?

R. En absoluto. En siete años y medio u once años y medio no hemos sido imprescindibles. El PP tuvo mayoría absoluta entre 2000 y 2004 y Zapatero se apoyó en Esquerra e Iniciativa en su primera legislatura y en el PNV y Coalición Canaria en la que ahora termina. Solo hemos sido imprescindibles en el periodo 1993-1996 y 1996-2000. Eso sí, somos una voz cualitativa en el Congreso. Aunque tenga mayoría absoluta, el PP se verá obligado a escucharnos, porque somos una voz cualitativa muy importante.

P. Pues Artur Mas ya admite que CiU las pasará canutas en Cataluña. Sin mayoría y con gran dependencia del PP...

R. Evidentemente, y especialmente si el PSC y ERC no son capaces de reflexionar y ayudarnos. Imagine que en Cataluña solo el PP estuviera dispuesto a darnos su apoyo para gobernar... pero esto no tiene por qué ser así. El PP tendrá más poder que nunca en toda España y el PSOE, inmerso en debates sucesorios, no estará en condiciones de ponerle freno. CiU seremos los únicos capaces de ejercer de contrapunto del PP desde Cataluña en España.

P. Muchos están convencidos de que ustedes y el PP se entenderán a las mil maravillas, al menos en el ámbito económico.

R. No todo lo que propone el PP coincide con lo que propone CiU. En primer lugar, nadie puede decir que nosotros no hayamos presentado alternativas durante toda la crisis. El Partido Popular no ha hecho ninguna propuesta y no sabemos qué harán. En campaña, Rajoy calla y otro, Rubalcaba, hace promesas que habría podido llevar a cabo en el Gobierno. El PP tiene una cultura pensando en la gran empresa, las grandes compañías publicas privatizadas. Nosotros tenemos una cultura de pyme que no tiene el PP. Ellos están más por la cultura de la economía especulativa, que no es propia de Cataluña.

P. ¿Y usted estará en el Congreso cuatro años aunque no haya posibilidades de pacto?

R. Estaré, si Dios quiere, en el escaño como portavoz de CiU por cuatro años.

P. En el momento de máxima pulsión soberanista en Cataluña los partidos con vínculos fuera de esta comunidad siguen ganando por goleada a los nacionalistas.

R. Esta es la gran anomalía política de Cataluña. Es un gran contrasentido que los catalanes expresen su indignación por el recorte del Estatuto en una manifestación como la del 10 de julio del año pasado o que se quejen por la asfixia económica y después pueda ocurrir que las dos fuerzas más votadas puedan ser el PSC y el PP. Esto no había pasado nunca en el siglo pasado, el catalanismo siempre era la primera fuerza. Desde 1977 esto no es así.

P. ¿Hasta qué punto le van a perjudicar los recortes en sanidad que está haciendo el Gobierno catalán?

R. Nos puede afectar en negativo como ya le afectó en su campaña municipal. En cualquier caso, de lo que se debe hablar es de las causas de los recortes. Y estas son los 8.400 millones de déficit que dejó el Gobierno tripartito, la carta del secretario de Estado de Hacienda pidiéndonos que en lugar de recortar 3.000 millones debíamos recortar 6.000 y el impago por parte del Ejecutivo de deudas como el Fondo de Competitividad. Además, el Gobierno central recorta más que nosotros en sanidad y educación. En sanidad, el Estado recorta un 10% y nosotros un 6,8. En educación, un 7,8% y nosotros un 6%.

P. Pero sanidad y educación son competencias transferidas. Los recortes autonómicos impactan más directamente sobre los ciudadanos.

R. Si, pero hay muchas otras competencias transferidas que se han recortado menos que estas.

P. Han eliminado el impuesto de sucesiones, que el tripartito ya rebajó. ¿Ha sido un error hacerlo en plenos recortes?

R. No. Se ha hecho demagogia en este tema. El coste de esta decisión son 50 millones en 2011 y 102 en 2012. El coste de la decisión del tripartito fue de 541 millones.

P. ¿Y mantenerlo no habría sido una herramienta pedagógica para ayudar a explicar los recotes?

R. El malestar social por los recortes lo amplifica la oposición y determinados medios de comunicación. La percepción de calidad de la sanidad no ha variado desde que gobernaba el tripartito.

P. CiU, como el PP, insiste en bajar impuestos. El PP dice que no recortará en sanidad y educación. ¿Cómo se cuadran así unas cuentas del Estado que deberán adelgazar en 25.000 millones para cumplir los compromisos internacionales?

R. No se puede hacer lo que dice el PP de bajar tantos impuestos. Yo solo hablo de bajar el de sociedades para crear empleo. Lo que hay que hacer es un plan de choque contra el paro. Si ponemos a trabajar a 250.000 personas, significa que no se les tendrá que pagar el paro, que el Estado gastará menos, que se animará el consumo... No se tiene que pensar solo en reducir gastos, sino también en aumentar los ingresos, pero no a través de la subida de impuestos, sino de la reactivación económica.

P. Las cuentas pueden acabar de complicarse si encima Cataluña deja de aportar, como pide su partido, en torno a 8.000 millones de euros.

R. No, no se complica de ninguna manera. No se trata de poner más dinero del sistema para Cataluña, sino de repartir los existentes de manera diferente.

P. O sea, que ve factible que el Gobierno entrante pacte con ustedes que Cataluña tenga un sistema fiscal como el vasco.

R. Claro que se puede. El objetivo es que en 2013 entre en vigor un nuevo sistema de financiación con las condiciones del pacto fiscal.

P. ¿Hasta dónde puede llegar una colaboración con el PP sin el concierto económico?

R. No nos implicaremos en la gobernabilidad de España si no hay voluntad de asumir nuestro compromiso fundamental que es el pacto fiscal. Otra cosa es que si el PP propone una rebaja del impuesto de sociedades o ponga encima de la mesa un plan de choque contra el paro se lo podamos votar. Habrá coincidencias con lo que ellos puedan proponer, pero no habrá ningún acto de colaboración.

P. Piden una nueva reforma laboral. ¿Está de acuerdo con reducir la indemnización por despido a 11 días?

R. No estamos de acuerdo con la propuesta de la CEOE, lo que hay que hacer es estimular la contratación.

P. Las encuestas le sitúan pegado al PP en segunda posición en Cataluña. ¿Para arrebatarle votos era necesario decir que los inmigrantes hacen bajar el nivel educativo en la escuela?

R. Yo no he hecho ninguna crítica a la inmigración. Vaya usted a ciudades como Vic o Salt -con elevados índices de inmigración-, pregunte a los alcaldes y visite las escuelas.

P. Lo mismo sobre los tratamientos psicológicos para los homosexuales.

R. Se me han tergiversado unas palabras sobre los homosexuales. Hice referencia tanto a los homosexuales como a los heterosexuales. Solo tengo que decir que el primer Gobierno en legislar sobre este tema fue uno de Convergència i Unió. Yo nunca he considerado la homosexualidad una enfermedad, se ha hecho un uso electoralista y demagógico de ello.

R. Entonces ¿no se debe derogar la ley de matrimonios ni retirarles el derecho a la adopción?

R. En nuestro programa no hay ninguna referencia a esto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de noviembre de 2011