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El INE corrobora que la economía española dejó de crecer este verano

El PIB se estancó en el tercer trimestre, según la primera estimación oficial

De un crecimiento apreciable en el arranque del año (0,4%) a un frenazo en seco en verano. El Instituto Nacional de Estadística confirmó ayer que la economía española dejó de crecer en el tercer trimestre, con una variación nula respecto al trimestre anterior. Como ya había adelantado el Banco de España, solo la elevada aportación del sector exterior evitó el retroceso, que servicios de estudios nacionales e internacionales creen muy probable en el tramo final de año. En términos anuales, el PIB avanzó un 0,8%.

Es la primera estimación oficial sobre lo que ocurrió con la economía española en el tercer trimestre, periodo en el que se dispararon las alertas por la debilidad de los países avanzados. Para conocer más detalles, habrá que esperar a la próxima semana. En todo caso, si se confirma el dato avanzado ayer, el PIB habría aumentado (no decrecido) un puñado de centésimas porcentuales.

Cuando publicó su previsión, a principios de mes, el Banco de España destacó que el debilitamiento económico se agudiza, "en un entorno marcado por el agravamiento de la crisis de la deuda soberana de la zona del euro". Como viene ocurriendo a lo largo de la crisis, lo que paraliza el crecimiento es el retroceso de la demanda interna.

Según las estimaciones publicadas por el Banco de España en el boletín de noviembre, en el tercer trimestre se habría consolidado lo que ya se apuntó en el segundo, tras la celebración de las elecciones autonómicas y locales. Ahora es la contracción del gasto público la que guía el descenso de la demanda interna, un efecto que se extiende a la inversión en construcciones, donde también pesa más el declive de la obra pública que la atonía en el sector residencial.

Según las cuentas del Banco de España, el consumo de los hogares y la inversión en bienes de equipo sí habrían registrado pequeños avances respecto al segundo trimestre.

Lo único que evita que la recesión empiece a ser una realidad estadística es el extraordinario comportamiento del sector exterior. Tras un segundo trimestre más flojo, las exportaciones de mercancías levantaron el vuelo, con crecimientos más intensos que los registrados por las importaciones. Y el turismo volvió por sus fueros, de modo que es uno de los pocos sectores que ha recuperado el nivel de ingresos previo a la crisis, según cálculos del Ministerio de Industria.

Lo que parece más improbable es que la economía española sortee los números rojos en estos meses finales de 2011. El mazazo en el mercado laboral, con una tasa de paro que apunta al 22% y cinco millones de desempleados, y la persistencia de la crisis financiera han hecho revisar todas las previsiones. En esta semana, el servicio de estudios del BBVA y de la Comisión Europea han coincidido en asignar un -0,1% de variación trimestral al cierre de ejercicio de la economía española.

La vicepresidenta económica, Elena Salgado, coincidió con el análisis del Banco de España al comentar los datos del INE, informa José Reinoso. Salgado, en un encuentro con la prensa durante su visita a China, anticipó que "habría una aportación positiva del comercio exterior y una desaceleración del consumo público; que, de alguna manera, ayuda a cumplir los objetivos de déficit".

Sobre el desvío en el objetivo presupuestario (6,6% del PIB frente a 6% de déficit previsto) anticipado por Bruselas, Salgado recalcó que "según la Comisión Europea, la Administración central cumplirá con el objetivo de déficit". "El desvío, si existe, vendrá previsiblemente por las comunidades autónomas", añadió la vicepresidenta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de noviembre de 2011