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Reportaje:CICLISMO

Todos tristes

El traumático divorcio de Freire y el Rabobank es un síntoma de los nuevos tiempos del ciclismo

A los equipos ciclistas antes les gustaba llamarse familias y cuando un corredor se echaba un mánager para negociar su contrato, el director del equipo torcía el gesto como un padre lo hace con un hijo que no confía plenamente en sus promesas. Era una hipocresía aceptada por todos como regla del juego. Ahora, en estos tiempos en los que los pocos nostálgicos que resucitan el concepto familia reciben abucheos o indiferencia o cartas que les recuerdan que más que padres fueron dictadores, no solo los ciclistas tienen mánagers sino que los propios directores de antaño se han convertido, por arte de la semántica, también en mánagers.

Óscar Freire nunca tuvo un mánager. De Freire, de sus asuntos, es su hermano quien se ocupa. O sea, también en esto, como en su forma de interpretar el ciclismo en la carretera, el triple campeón del mundo es un bicho raro que creía, quizás ingenuamente, que si bien las relaciones comerciales deben ser frías y claras, la de un corredor con su equipo debe ser algo más que el cumplimiento de un contrato. El divorcio traumático con el Rabobank, el equipo holandés en el que llevaba nueve años, en el que se había convertido en una institución, ha sido para él un brusco despertar a la realidad.

El Rabobank tiene la costumbre de llevar a sus excorredores a la presentación del equipo de la siguiente temporada y han invitado a Freire. "Pero, claro, no iré", dice el ciclista de Torrelavega, de 35 años. "Ya les he dicho que no voy, que no presto a un acto para que queden ellos bien, con la conciencia tranquila".

"Todo se ha desarrollado con una frialdad que no me esperaba ni en mis peores momentos", dice Freire, quien ha fichado por el Katiusha. "Ya podían haberme avisado al principio del año de que no me querían, pues rechacé grandes ofertas de GreenEdge y otros porque daba por seguro que seguiría en Rabobank, quienes se han aprovechado de la ocasión que han creado. Terminar así es muy triste, pero son ellos los que se han equivocado".

Freire cuenta que en agosto, al comienzo de la Vuelta, de la que tuvo que retirarse enfermo, recibió una oferta a la baja, insultante. Todos los ciclistas saben que cuando el equipo les ofrece en la renovación menos de lo que ganaban antes el mensaje es claro: quizás te iría mejor cambiar de aires. "Pensé que no eran correctos", dice Freire. "Yo siempre me he portado bien con ellos. Y fue como bajar a la realidad. No había sido mi mejor año, pero el rendimiento había sido bueno [ganó dos etapas en Andalucía y fue descalificado tras ganar otra en el País Vasco]".

"No ha habido acuerdo, eso es todo", dice Eric Breukink, uno de los mánagers del Rabobank. "Entre su valor de mercado y lo que pedía había mucha diferencia. Teníamos ideas diferentes y pese a ello mejoramos nuestra oferta, pero en un momento dado Óscar nos dijo que dejaba el ciclismo, que solo seguiría si ganaba el Mundial. Para nosotros aquello fue definitivo, y cuando se echó para atrás le dijimos que las condiciones habían cambiado. Es una pena porque este final no es bonito". "Después del Mundial

les dije que aceptaba y entonces salieron con que ya no había oferta", dice Freire.

"Estamos todos tristes porque siempre hemos tenido una buena relación con Óscar", dice Breukink. "Es duro dejar de lado el factor humano, pero todo es cuestión de negociaciones y de dinero. Estoy seguro de que puede seguir un año más a muy buen nivel, y eso espero, pero, por favor, que no nos gane la Amstel". Justamente eso es lo que más le gustaría a Freire, ganar la clásica símbolo de Holanda. "Me va a venir bien el cambio. Voy a encontrar más motivación. Los del Katiusha son gente seria y experta. Me dirigirá Valerio Piva, al que conocí en el Mapei y me han dicho que elija el calendario, y yo pienso en la San Remo, en la Amstel...", dijo Freire, quien también tendrá de técnico a Erik Zabel, al sprinter alemán al que le levantó la San Remo de 2004. "Sí, pero Zabel está para enseñar a los jóvenes. A mí poco tendrá que enseñarme...".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de noviembre de 2011