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El euro en peligro | Las otras discusiones de la reunión

La gran cumbre social de Cannes se queda en simples intenciones

El debate sobre pobreza y paraísos fiscales finaliza sin medidas concretas

"La historia se escribe en Cannes". Podía haber sido una frase del presidente francés, Nicolas Sarkozy, pero era el lema de los carteles que anunciaban la cumbre del G-20. Eso sí, en plena sintonía con el empeño puesto por acumular asuntos de máxima relevancia durante la presidencia francesa del club de países ricos y emergentes. El empeño debía culminar el pasado viernes, con un tratamiento privilegiado al desarrollo, la agricultura y la lucha contra la pobreza. La cita fue histórica, pero por otros motivos -se rompió el tabú de que ningún país puede abandonar la zona euro-, y las ONG lamentan una estupenda oportunidad perdida.

"Se ha quedado muy corta en resultados pero algunas iniciativas han sobrevivido", sintetizó Intermón Oxfam a modo de balance de la cumbre. La principal fuente de satisfacción para las ONG fue la inclusión en el comunicado final de la tasa a las transacciones financieras, un impuesto que, en su opinión, debería utilizarse para dotar de recursos a los programas contra la pobreza y el cambio climático.

El G-20 solo anota que hay países a favor de gravar el negocio financiero

Eso sí, el comunicado del G-20 solo toma nota de que algunos países, los de la zona euro, pero también Argentina, Brasil o Suráfrica están dispuestos a aplicar esta tasa. "No se imaginan lo que hay que pelear para desarrollar un impuesto así", comentó Sarkozy a la prensa en la clausura de la cumbre. El presidente francés apostó por establecer la tasa en la zona euro el próximo año.

Mucho menos entusiasta fue el recibimiento de las medidas para facilitar el acceso de los más pobres a los alimentos. La presidencia francesa, que ha organizado la primera reunión de ministros de Agricultura del G-20, planteó un amplio abanico de iniciativas. Muchas se han quedado por el camino, otras se han asumido de forma muy genérica.

El comunicado final asume la creación de un programa mundial de intercambio de información sobre precios para elevar la transparencia en los mercados de alimentos básicos. También se pone en marcha un foro de actuación urgente ante episodios de hambruna y se establece un programa de intercambios científicos para preservar las biodiversidad de semillas.

En el otro lado de la balanza, varias ONG, como Acción contra el Hambre, lamentaron que no se apueste por redes estratégicas de almacenamiento público de alimentos. Y consideraron muy incipientes aún los pasos dados para mejorar la supervisión de las transacciones con alimentos básicos en los mercados financieros.

El comunicado reservó un espacio amplio a la necesidad de garantizar en todos los países un mínimo de seguridad social ante el enorme volumen de desempleo que ha legado la crisis financiera. Y crea un grupo de trabajo que debe plantear políticas conjuntas en la próxima cumbre del G-20, que se celebrará en México, para reducir cuanto antes el paro juvenil, uno de los peores síntomas de la crisis en muchos países, con España a la cabeza.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy fue uno de los principales agitadores en la lucha contra los paraísos fiscales, en el arranque de las cumbres del G-20. Y se apuntó el tanto de que todos los países, ricos y emergentes, firmaran un convenio de lucha contra la evasión fiscal, al que las organizaciones no gubernamentales y los expertos auguran pocos resultados prácticos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de noviembre de 2011