Bandrés se va sin disfrutar del cese de la violencia

Unánime coincidencia en los valores democráticos del abogado y líder de EE, enfermo desde hace 14 años

Bilbao / San Sebastián - 29 oct 2011 - 14:53 UTC

Un tuit del lehendakari, Patxi López, alertó a primera hora de la mañana de ayer del fallecimiento a los 79 años de Juan María Bandrés, fundador de Euskadiko Ezkerra y una de las figuras clave en la transición en el País Vasco, aquejado desde hace 14 años de una grave enfermedad cerebral. Era la despedida de un político reconocido ayer por el resto de fuerzas y a quien el Gobierno central reconoció ayer con la concesión de la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. Desde la izquierda abertzale, que históricamente ha mantenido un tono beligerante hacia los posicionamientos de Bandrés en contra de la violencia, no se produjeron reacciones.

La viuda —María Josefa Bengoechea— de este abogado guipuzcoano, defensor también de muchas causas sociales y que por ello tuvo ayer la sentida despedida de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y sus dos hijos, Olivia y Jon, velaron ayer sus restos mortales en el Tanatorio de Zorroaga de San Sebastián y atendieron la sucesiva llegada de las numerosas personas que les expresaron sus condolencias, entre ellas las del Gobierno vasco, representado por los consejeros Rodolfo Ares e Iñaki Arriola.

El Gobierno le concede la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica
La viuda de Mario Onaindía destaca la coincidencia entre ambos políticos

Tras abandonar la política activa, Bandrés dedicó su actividad a la defensa del derecho de asilo como presidente de CEAR desde 1995 hasta 1995. "En su paso por la organización dejó una huella que marcó hondamente el espíritu de CEAR, manteniéndose fiel hasta la actualidad a los valores y principios que su figura simbolizó".

Bandrés fue fundador y único presidente de Euskadiko Ezkerra hasta su integración en el Partido Socialista de Euskadi en 1993, además de miembro del Consejo General Vasco (el gobierno preautonómico) y varias veces diputado, senador, parlamentario vasco y eurodiputado.

En octubre de 1997 sufrió un derrame cerebral y tuvo una larga estancia en un hospital guipuzcoano especializado en daño cerebral, lo que prácticamente le alejó de la vida pública.

Precisamente la desaparición de Bandrés viene a coincidir con el nuevo tiempo político que se vive en Euskadi por el cese de la violencia, una aspiración política siempre presente en el ideario de este abogado. A esta fatal coincidencia aludieron ayer numerosas voces que lamentaron la muerte de quien fue presidente de Euskadiko Ezkerra (EE).

De hecho, el candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, lamentó que Bandrés no haya podido disfrutar del final de ETA después de todo lo que luchó por conseguir la paz. A su vez, el portavoz del Gobierno, José Blanco, destacó que Bandrés era un "demócrata con mayúsculas, un luchador por la libertad y un hombre muy querido" y subrayó en que era "un hombre de principios sólidos". En una red social, el lehendakari, Patxi López, dejó escrito: "Ha muerto Bandrés. Un luchador por la libertad que por desgracia no ha podido disfrutar este nuevo tiempo en Euskadi por el que tanto peleó".

El diputado socialista José María Txiki Benegas calificó a Bandrés como una de las figuras más relevantes de la política vasca durante la transición, y añadió que "fue un magnífico parlamentario y un hombre dialogante que supo pactar y siempre expresó sus críticas de manera cordial". Para el exalcalde donostiarra Odón Elorza, se trata del "político de toda una generación" para quien "ETA ha llegado tarde", añadió intencionadamente.

La parlamentaria vasca del PSE-EE Esozi Leturiondo, viuda de Mario Onaindia, expresó su "tremenda pena" y recordó que tanto Bandrés como su marido (amigos desde que le defendió en el Proceso de Burgos y compañeros en la dirección de EE), estarían "satisfechos" y serían "optimistas ante el cese de la actividad de ETA.

Precisamente esta identificación entre Bandrés y Onaindía quedó reflejada en la película El precio de la libertad, de Ana Murugarren, presentada en la pasada edición del Festival de Cine de San Sebastián y en la que se destaca la apuesta por las vías políticas y en contra de la violencia que defendía el sector militar de ETA.

Dentro del extenso recuerdo a la trayectoria seguida por Bandrés se incluye el telegrama de condolencia que el presidente del PP, Mariano Rajoy, envió, a la familia del abogado donostiarra, de quien subrayó que "ha sido clave en la política española y en la defensa de los derechos humanos". Olivia Bandrés ha sido una estrecha colaboradora de Maria San Gil, anterior presidenta del PP vasco.

Durante su visita a Bilbao, el coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara, valoró el "compromiso histórico" de Bandrés con las políticas de izquierda y con el "diálogo". El parlamentario vasco por EB, Mikel Arana, dijo, a su vez, que Bandrés ha sido "referente" para la izquierda y un defensor del diálogo "como único método para resolver las diferencias y los conflictos". A su vez, Rosa Díez (UPyD) recordó que Bandrés "aportó mucho a la política en España en un momento complicado y delicado".

El cuerpo de Bandrés será incinerado esta mañana en el crematorio de Polloe. Los funerales se oficiarán a las 19.30 horas en la Iglesia de San Vicente, en la Parte Vieja de la capital donostiarra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0029, 29 de octubre de 2011.

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