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El gobierno de Pontevedra denuncia la parálisis del futuro hospital

Sanidade solo consigna 180.000 euros para empezar el centro sanitario en 2012

"¿Cómo van a hacer en Pontevedra un hospital de estas características cuando aún no tienen dinero para el de Vigo?", se interroga Manuel Martín, portavoz de la Asociación Pontevedresa por la Defensa de la Sanidad Pública. Si la obra del centro vigués, ya en construcción, aún no tiene su financiación cerrada, la incógnita es absoluta para el hospital de Monte Carrasco, empeño personal del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y del líder local del PP y candidato al Congreso, Telmo Martín. Los presupuestos de la Xunta consignan 180.000 euros escasos para sufragar en 2012 las primeras fases de un proyecto que se prevé pagar con la polémica fórmula de financiación público-privada, con un coste de al menos 230 millones de euros, según los cálculos más conservadores. La asociación, apoyada por el Gobierno local, convoca para hoy una manifestación de protesta en la ciudad del Lérez contra los recortes en sanidad y contra el plan, que pide sustituir por el viejo proyecto de ampliación de Montecelo.

La Xunta asegura que, pese a todo, licitará las obras el próximo año

El ejecutivo local llama a manifestarse hoy contra el polémico proyecto

La memoria de los presupuestos autonómicos fue esquemática en su análisis de la situación de la obra. En un párrafo despacha el proyecto de reforma de Montecelo, que "presenta deficiencias difícilmente subsanables" y promete licitar el nuevo centro en 2012. Para ello reserva 147.000 euros, más otros 30.000 para "expropiaciones". Tanto la conselleira de Sanidade, Pilar Farjas, como el gerente del Complexo Hospitalario de Pontevedra, José Manuel González, aseguran que, a pesar de los retrasos en la tramitación administrativa, los trabajos se comenzarán a tiempo, una vez se acabe de redactar el plan supramunicipal que los habilite.

Pero la realidad puede ser más compleja. El área de Monte Carrasco es, pese a su relativa cercanía al centro, completamente rural, y ni siquiera las obras de acceso, ya en marcha, están a salvo de críticas. La entrada prevista a Monte Carrasco se realizará a través del denominado vial Pino-Bora. La Xunta impuso el desdoblamiento de la vía contra el criterio de los vecinos, que vieron cortada su integración en la malla urbana. "Había un proyecto de humanización y nos meten una autovía de cuatro carriles con tráfico pesado", se queja Benito Fernández, portavoz de los afectados por las obras , que se pasaron la mitad de 2011 peleando con el conselleiro de Infraestructuras, Agustín Hernández, para que limitase la afección a las viviendas. El Ayuntamiento trató de bloquear la obra mediante un recurso ante el Tribunal Superior de Xustiza por una supuesta vulneración del plan de ordenación municipal. Los magistrados rechazaron parar las obras pero aún se tienen que pronunciar sobre el fondo del asunto.

Sobre el nuevo hospital en sí, el regidor pontevedrés no escatima en adjetivos. "Es una barbaridad conceptual", carga Lores. "Tendrá un abastecimiento carísimo, no tiene red eléctrica, ni saneamiento. Es un terreno forestal donde además hay equipamientos deportivos y hasta un cementerio". Paradójicamente, el hospital único fue durante los años noventa una reivindicación de BNG y PSOE, frustrada por los sucesivos Gobiernos de Fraga, que siempre apostaron por una reforma de Montecelo, incluso en el en el tramo final de su última legislatura, cuando el actual gerente era conselleiro de Sanidade. El bipartito de la Xunta aseguró luego que los gastos acometidos hasta entonces por el PP en el que todavía hoy es el mayor hospital de la comarca no tenían vuelta atrás, y que lo recomendable era continuar con las ampliaciones en lugar de buscar otro emplazamiento. Aquel proyecto, que acumuló retrasos durante el Gobierno de coalición, se cifró en 120 millones de euros, pero 2009 parecía el año en que comenzarían a trabajar las máquinas. La victoria del PP en marzo supuso la suspensión inmediata de la iniciativa. El hospital de Monte Carrasco, que se empieza de cero, tendrá un coste muy superior, con cifras que van desde 230 millones de euros, según la Xunta, a los 400 que prevén los opositores al plan. "Y contando el canon anual al cabo de 20 años habrán sido 1.000", añade Lores.

El líder local del PSOE, Antón Louro, compara el proyecto con el Gaiás. "Pontevedra no puede pagar ningún precio por culpa de una propuesta electoral errónea", señala. En el gobierno local comienza a cundir la idea de que el proyecto se dejará en suspenso. "Tal como está la cosa, tenemos el miedo de que finalmente no se haga ni una cosa ni la otra y nos quieran echar la culpa a nosotros", apunta Lores. Telmo Martín replica desde su blog: "Confunden sus deseos con la realidad. Muy a su pesar, Pontevedra tendrá el hospital que se merece y que ellos han intentado que no tuviera. El tiempo pone a cada uno en su lugar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de octubre de 2011