La crisis del euro

Merkel y Sarkozy reclaman sacrificios "creíbles" a Italia

El presidente francés dijo que no podrá pedir solidaridad "si no hace sus deberes"

Las cumbres europeas se caracterizan por el tono plúmbeo de los comunicados y por la verborrea autocomplaciente de las ruedas de prensa acerca de la búsqueda de una "solución integral" para la crisis, sea la que sea, aunque los avances sean escasos o nulos.

Así van ya cuatro años. Pero en todas las reuniones al más alto nivel hay toques de atención e incluso serias reprimendas. Italia se la llevó ayer: Angela Merkel y Nicolas Sarkozy reclamaron a Roma "mayores sacrificios" para reducir su deuda. Italia ha desplazado a España de la diana de los mercados, que se han cobrado tres víctimas (Grecia, Irlanda y Portugal) y están siempre en busca de la siguiente. Contra esa posibilidad, la receta clásica: los líderes europeos exigen al Ejecutivo de Silvio Berlusconi reformas económicas (del mercado laboral y de pensiones) y medidas "creíbles y concretas" de austeridad, el mantra europeo que persigue domar la crisis fiscal y que resuena como un clavo sobre el ataúd de la recaída en la recesión.

"Italia debe reaccionar para tranquilizar a los inversores", dijo la UE
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Berlusconi recibió de lo lindo, en público y en privado. El primer ministro italiano se citó con Merkel y Sarkozy: "Nunca suspendí un examen en mi vida", dijo sonriente a la salida de la reunión. Mucho más circunspecto, el presidente francés le dejó un recado en la sala de prensa. "Ningún país puede reclamar solidaridad si antes no hace sus propios deberes", dijo. "La confianza no se gana únicamente con murallas [en relación al fondo de rescate para salvar países]: Italia debe reducir su deuda de manera creíble", coreó Merkel.

Italia viene de un largo estancamiento que dura ya 10 años. Su déficit público no es elevado, pero la deuda alcanza el 120% del PIB (el doble que España), hasta rozar los dos billones de euros. La prima de riesgo ha ido creciendo hasta superar con creces el riesgo país español, que durante los últimos meses se ha beneficiado de un calendario de reformas más ambicioso.

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Goldman Sachs prevé que Italia recaiga en la recesión el año que viene, y para colmo Moody's acaba de recortar su nota de solvencia tres escalones de golpe por sus elevadas necesidades de liquidez y el riesgo de no poder atenderlas a corto plazo.

La presión sobre Roma llega por tierra, mar y aire: las patronales italianas llevan semanas presionando a Berlusconi, cada vez más debilitado por escándalos y luchas internas en la coalición de Gobierno. "Italia debe reaccionar para tranquilizar a los inversores y a otros Estados", afirmó el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, en una frase que hace no mucho valió para Grecia, y después para Portugal e Irlanda, y que a punto estuvo de valer también para España.

[Berlusconi anunció ayer que convocaría, hoy lunes, una reunión de su Gabinete para discutir medidas que impulsen el crecimiento económico, y que podrían incluir la aplazada reforma de las pensiones que le enfrentó con sus socios de la Liga Norte].

Silvio Berlusconi habla por teléfono antes del Consejo Europeo, en la sede de la UE en Bruselas.
Silvio Berlusconi habla por teléfono antes del Consejo Europeo, en la sede de la UE en Bruselas.ERIC FEFERBERG (AFP)

Sobre la firma

Claudi Pérez

Director adjunto de EL PAíS. Excorresponsal político y económico, exredactor jefe de política nacional, excorresponsal en Bruselas durante toda la crisis del euro y anteriormente especialista en asuntos económicos internacionales. Premio Salvador de Madariaga. Madrid, y antes Bruselas, y aún antes Barcelona.

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