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La crisis del euro

La UE ultima un plan de recapitalización para la banca de 100.000 millones

La propuesta europea eleva el capital básico de los grandes bancos hasta el 9% - El ajuste de la deuda pública española será de un 2% de media, según Salgado

La UE dio ayer otro pequeño paso en su búsqueda de una solución global a la crisis de la deuda. Los ministros de Economía de los Veintisiete alcanzaron una "propuesta de consenso" para aumentar temporalmente el capital de los grandes bancos hasta el 9% tras poner a precio de mercado las carteras de deuda. Distintas fuentes señalan que la Autoridad Bancaria Europea (ABE) explicó que eso implicaría una recapitali-zación de la gran banca de algo más de 100.000 millones. La vicepresidenta española, Elena Salgado, detalló que el acuerdo está condicionaado a que se pacte también el segundo rescate griego y el refuerzo del fondo de rescate europeo.

Las nuevas necesidades de capital de la banca derivan de la depreciación de la deuda pública de Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia, en distintas proporciones, en los balances de los bancos europeos. No se trata de aplicar un recorte de carácter general sino de poner a precio de mercado la deuda, de modo que el impacto en cada entidad depende de la composición de sus títulos y del valor que tengan en su cartera. Salgado señaló que, en el caso de la deuda española, el recorte medio es del orden del 2%. El impacto de la depreciación de la deuda en la banca española será de unos 3.000 a 4.000 millones.

España condiciona el acuerdo a que se pacte una respuesta global a la crisis

Las cinco mayores entidades españolas deberían cumplir los nuevos requisitos

La cifra exigida es la más baja entre las que se habían barajado

La cumbre estudia hoy el rescate griego y el refuerzo del fondo europeo

La exposición de los bancos franceses en esos cinco países es de 84.600 millones, la mayor parte correspondiente a Grecia (53.000) millones, según las pruebas de resistencia de la ABE de julio. En el caso de Alemania, la exposición total es de 67.900 millones, de los que 36.800 corresponden a Grecia. En los bancos españoles la mayor exposición se concentra en la deuda nacional (231.700 millones), lo mismo que el riesgo de las entidades italianas se concentra en los bonos de su país (164.000 millones).

España, Italia y Portugal mostraron reticencias a esta propuesta de consenso, al considerar excesivo ese listón del 9% de capital sobre sus activos ponderados por riesgo y el cómputo de la deuda. En el caso español, a eso se añade que la definición de capital de máxima calidad no incluiría las provisiones genéricas, una especie de fondo de reserva que se amasa en los tiempos de bonanza para resistir mejor las crisis. Esa exclusión perjudica a la gran banca española, que se ha opuesto con fiereza a la recapitalización.

Pero las negociaciones están plagadas de incógnitas. En el caso de España se verían afectadas las cinco mayores entidades: Santander, BBVA, Bankia, CaixaBank y Popular, que intentarían cubrir la mayoría de sus necesidades sin ampliaciones de capital. Lo paradójico es que el Gobierno y el supervisor bancario han exigido al sistema financiero ratios de capital del 8% al 10%, cifras muy cercanas a ese 9% que ahora reclama Europa, aunque con criterios distintos. Y en Portugal, la Troika (Unión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) exigirá en 2012 a Lisboa un capital del 10% a cambio del rescate.

Lo que busca la UE es calmar a los mercados en un momento en el que los problemas de la deuda pública han degenerado, una vez más, en problemas del sector financiero, que tiene grandes cantidades de bonos públicos -hasta hace poco, considerados los activos más seguros- en los balances. Pero no está claro que con 100.000 millones los mercados se den por satisfechos.

La recapitalización es más suave que la prevista (se especulaba con cifras de 200.000 millones y de hasta 300.000 millones) y tal vez llega muy tarde. Si la falta de capital en la banca es el problema, con esa cifra no se va a solucionar. Y si la razón de que esa cifra sea finalmente más reducida es que perjudica al crecimiento, sería mejor no reclamar a los bancos un incremento de sus colchones de capital ahora. "Europa vuelve a correr el riesgo de quedarse en tierra de nadie, como le viene pasando en los últimos cuatro años con todo lo relativo a la gestión de la crisis", explicó Alfonso García Mora, de Analistas Financieros Internacionales (AFI).

La recapitalización de la banca está íntimamente relacionada con la quita que se imponga finalmente a la deuda griega (se especula con cifras que van del 50% al 60%, frente al 21% pactado hace solo tres meses), y sobre todo con el recorte aplicado a otros países por el ajuste al precio de mercado, mayor en Portugal e Irlanda y menor en Italia y, sobre todo, España. Las necesidades de capital de los bancos están vinculadas a esos recortes: a cuantos más países se les apliquen los ajustes, más capital tendrán que levantar los bancos. Salgado explicó que el objetivo es que las grandes entidades capten esos fondos en los mercados y no acudan a dinero público. Pero ese extremo, como casi todo, está en el alero.

Todo sigue condicionado a un acuerdo global sobre los otros dos asuntos claves: aprobar un segundo plan de ayuda para Grecia, con más fondos públicos y mayores sacrificios para la banca acreedora de los previstos en julio y el aumento de la potencia de fuego del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF). La discusión de estos asuntos se inició en una reunión a alto nivel anoche en la que participaron la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente francés Nicolas Sarkozy, los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Barroso; Consejo Europeo, Herman van Rompuy; Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, y la directora gerente del FMI, Christine Lagarde.

Las dificultades para un acuerdo se vieron agravadas por la aparición de nuevas tensiones entre los 17 países del Eurogrupo y los otros 10 miembros de la UE que no tienen el euro como moneda y temen verse desplazados de las decisiones importantes, pero afectados por sus consecuencias.

En este sentido el canciller del Exchequer, George Osborne, manifestó que "la crisis de la zona euro es un peligro real para todas las economías europeas, incluyendo la británica". Los crecientes temores de los 10 países que no pertenecen a la moneda única se plasmaron ayer en una propuesta para someter esos avances a la aprobación de los Veintisiete. La iniciativa del Reino Unido, la República Checa y Suecia fue acogida con frialdad por los demás. Esa idea de ejercer cierta tutela externa quedará reducida a buscar el medio de articular la relación entre los Diez y los Diecisiete, tal y como recogerán las conclusiones del Consejo Europeo de hoy.

Otro aspecto que dificulta un acuerdo es el deterioro de la situación en Grecia. Los últimos datos aportados en el informe de la Troika (Comisión, BCE y FMI) sobre Grecia revelan un deterioro de la situación y la ineficiencia de las recomendaciones de los organismos internacionales. El informe señala que la vuelta a la financiación en el mercado no se producirá hasta 2027 y las necesidades de ayudas públicas ascenderán a 440.000 hasta la vuelta al mercado. Las proyecciones efectuadas apuntan que para rebajar el nivel de la deuda al 120% en 2020, se precisaría una quita del 50% que es en lo que se está trabajando, aunque podría llegar al 60%, frente al 21% acordado el pasado julio.

Sobre la ampliación de la potencia del fondo de rescate parece descartado el recurso a la financiación del BCE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de octubre de 2011