El placer de un 'green' a pie de playa
Jersey negro, polo verde, sonrisa contagiosa, la imagen de Pablo Martín Benavides con el trofeo del Abierto de Estoril de 2007 pasó a la historia: nunca antes un amateur había ganado un torneo del Circuito Europeo. Los recuerdos de este malagueño (1986) están unidos a un campo "muy bello, junto a la playa, con hoyos entre pinos y monte bajo y otros abiertos al mar, con vistas al faro". La playa de Guincho es conocida por el windsurf, y el viento "suele ser fuerte", quizá el principal desafío de estos 18 hoyos. Seguramente el más complicado sea el último: "De segundo golpe te dejas bastante distancia, un hierro largo. Entre la calle y el green hay unos pinos, así que toca decidir si arriesgarte a pasarlos por arriba o jugarlo por abajo, rodando". Él lo clavó a bandera en la cuarta vuelta triunfal. Y lo celebró con "el mejor pescado y marisquito" de su vida, en la carretera hacia Estoril, con buenos restaurantes pegados a los acantilados. "Tomamos hasta percebes, y a muy buen precio".


























































