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El agravamiento de la crisis

Salgado araña 4.000 millones ante las dudas sobre el objetivo de déficit

Los expertos creen que el 'colchón' no será suficiente para compensar las desviaciones autonómicas - El Gobierno recorta 654 millones sin decir de dónde

"Soy creyente". Las ruedas de prensa en el palacio de la Moncloa son poco dadas a ese tipo de declaraciones, pero el enrarecido ambiente político que propician las elecciones y la profunda crisis en la que sigue sumida España acaban convirtiendo los actos más solemnes en algo parecido a una comedia de enredo. Esa confesión es del portavoz del Gobierno y ministro de Fomento, José Blanco, que ayer tuvo que responder media docena de preguntas sobre sus relaciones con un empresario gallego que le implica en un supuesto cobro de comisiones. Pero esa fe vale perfectamente para la férrea defensa de la gestión económica del Ejecutivo que a su lado hizo la vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado, para salir del paso de las dudas -casi generales- que despierta el cumplimiento del objetivo del déficit público para este año.

El objetivo de reducir el desfase presupuestario al 6% "es irrenunciable"

El pago por intereses menor de lo previsto y la subasta de móvil dan algo de margen

En mitad de la tormenta por las sucesivas degradaciones de la nota de solvencia española por parte de las agencias estadounidenses de calificación, y sobre todo en pleno debate sobre las sospechas de incumplimiento del déficit entre los analistas y los más influyentes diarios anglosajones -los inevitables Financial Times y Wall Street Journal-, Salgado subrayó que el objetivo del déficit del 6% del PIB "es inamovible". Es el mensaje de todas y cada una de sus comparecencias de los últimos meses: a ese cumplimiento ha fiado España gran parte de su credibilidad exterior. A pesar de que se da por hecho que las comunidades autónomas no van a cumplir. Y pese a que la Seguridad Social va a tener serias dificultades para sacar adelante sus cuentas, puesto que los ingresos caen (hay menos cotizantes, por el paro) y los gastos crecen (hay cada vez más pensionistas y con mejor prestación).

Economía pretende cuadrar el sudoku por la parte que le toca: el Estado registrará mejores cifras de lo esperado. Sumará más de lo presupuestado aun con el aplazamiento de las salidas a Bolsa de loterías y aeropuertos. Salgado arañó ayer por sorpresa 4.000 millones de euros más de lo previsto: 2.000 millones proceden de las subastas de telefonía móvil, y el resto de los menores pagos por intereses de la deuda respecto a lo previsto. Hay cierto margen para que eso ocurra: los presupuestos de 2011 cifran el aumento de los gastos financieros para este año en el 18%; hasta agosto -según los últimos datos disponibles- el incremento era de poco más del 5%. Los expertos desconfían de que esas dos partidas permitan contrarrestar el efecto de la desviación de las comunidades y la Seguridad Social, pero Salgado no está para vaticinios sombríos y defiende el objetivo sin fisuras: "Evidentemente, hay preocupación por el lado de las autonomías, pero en apenas unos días veremos avances en ese ámbito. Y esos 4.000 millones adicionales en caja dan un margen de cuatro décimas para cumplir con el objetivo irrenunciable del 6% del PIB".

Pese al efecto narcotizante de esos 4.000 millones que Salgado sacó de la chistera, el desgaste de la crisis fiscal europea y la nueva vuelta de tuerca de la crisis financiera no dan respiro a la economía española. Más de cuatro años después de su inicio, el paisaje después de la tormenta deja en España más destrozos que en otros lugares: los cerca de cinco millones de parados resumen en un dato la desmesura de la crisis. Las consecuencias se dejan notar en toda la economía, y las cuentas del Estado no son una excepción: el Consejo de Ministros se vio obligado a aprobar créditos extraordinarios para atender "obligaciones ineludibles". A saber: las prestaciones a parados de larga duración (162 millones), el gasto de dependencia (260 millones), la renta básica de emancipación (124 millones) o la guerra de Libia (86 millones), entre otros capítulos. Esas obligaciones suman 654 millones, una cifra que debería computar como déficit si no fuera porque el Gobierno anunció que compensará su impacto presupuestario con recortes en todos los ministerios. Eso sí, no dio ni un solo detalle acerca de dónde se aplicará el tijeretazo.

Salgado no esperaba tener que hilar tan fino en el último tramo del año para cuadrar las cuentas. El año 2011 arrancó con los buenos augurios que proporcionó ajustarse al déficit en 2010 (9,3%), pero la desaceleración económica y el retraso de las comunidades en aplicar recortes han agravado el escenario de las finanzas públicas. "Es posible que la Seguridad Social registre alguna desviación, pero si el Estado tiene algo de margen se compensará. El problema vendrá por las comunidades, que se han centrado en cumplir en 2012, pero este ejercicio ya no tienen mucho margen", asegura César Cantalapiedra, experto en cuentas públicas de Analistas Financieros Internacionales. Esta casa de análisis contempla en estos momentos un déficit de hasta el 7,5% del PIB.

En la misma línea se sitúa Ceprede, el centro de predicción de la Universidad Autónoma de Madrid, que contempla un 7,1%. "Habría que ver si esas cuatro décimas adicionales vienen a paliar la carencia de ingresos o si suponen un plus sobre lo previsto. Con los datos disponibles, es poco alcanzable la meta del 6%", reflexiona el director de estudios, Juan José Méndez. Este experto insta a hacer una revisión completa de todas las previsiones en lugar de ir ajustando pequeñas partidas en función de las circunstancias.

El deterioro del consumo y la atonía del empleo han ralentizado mucho el avance de los ingresos en lo que va de año. Hasta agosto, los recursos apenas mejoraron un 2% (sin descontar las cantidades que van a parar a las comunidades), casi en línea con lo que el Ejecutivo había presupuestado respecto a los ingresos reales de 2010. El margen adicional de cuatro décimas que esbozó ayer la vicepresidenta proporcionaría, como el año pasado, un pequeño colchón, pero insuficiente para compensar otros excesos. AFI prevé que las comunidades dupliquen su listón de déficit del 1,3%, con lo que harían falta mucho más de cuatro décimas de margen para neutralizar ese desfase. Sin cuantificarlo, el BBVA cree "muy probable" que el déficit rebase el 6% (en la lista de expertos de Funcas prevén un 6,5%).

Esa misma cifra es la que defiende el centro de estudios Economía de Madrid, de la Universidad Rey Juan Carlos. Su director, Pascual Fernández, desconfía de la previsión de ingresos del Estado para este año, máxime cuando los temores de vuelta a la recesión se acentúan. "Los gastos parecen estar bajo control, pero los ingresos están desajustados. Y las comunidades, cada vez que tiran de la manta, sacan cosas nuevas", alerta. Además, muchos Gobiernos autónomos que han cambiado de signo tenderán a imputar todos los desequilibrios posibles a este ejercicio (es decir, a los anteriores gobernantes) para reconducir la senda a partir de 2012.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de octubre de 2011