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Crítica:LIBROS | NARRATIVA

Cuaderno de noche

Narrativa. Que el sueño sea el más antiguo de los géneros literarios, como sugiere Jacobo Siruela en el prólogo a este Cuaderno de noche de Inka Martí, es una conjetura probable aunque incierta. En todo caso la cuestión conduciría a un debate sobre literatura oral y escrita, antropología y hasta paleontología que no corresponde aquí. De lo que no cabe duda es de que en los sueños se desata como en ningún otro momento de la vida el poder unificador -o esemplástico, como lo llamó Coleridge- de la imaginación. Luego viene, como en el caso de este Cuaderno, la transformación de lo soñado en literatura, un arte en el que el trabajo de la imaginación también es fundamental. Por ello puede decirse que los libros de sueños son la suma de dos imaginaciones, la que juega con imágenes y palabras mientras uno sueña, y la que después transcribe lo soñado. Inka Martí ha reunido en este volumen los relatos de 65 sueños que abarcan un periodo de 11 años, desde diciembre de 2000 hasta febrero de 2011. Como suele ser habitual en este tipo de narraciones, los sucesos tienen lugar en espacios arquetípicos que los seres humanos solemos identificar como ámbitos de peligro -los espacios abiertos- o de protección -castillos, jardines, casas-, y en ellos abundan símbolos transculturales como la serpiente, la torre o las escaleras. Como si de poemas líricos se tratase, aquí las notas dominantes son la concisión, que intensifica lo narrado, y la claridad, que lo hace inmediatamente accesible. Y ello sin perder esa aura de misterio que adorna lo onírico. De las sensaciones que procuran estos sueños yo me quedaría con la atemporalidad que transmiten, la misma gozosa liberación transitoria del tiempo que experimenta su narradora: "Soy la niña que fui y la mujer que soy".

Cuaderno de noche

Inka Martí

Prólogo de Jacobo Siruela

Atalanta. Vilaür, 2011

160 páginas. 10 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de octubre de 2011

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