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Entrevista:ALMUERZO CON... MANUEL CONSTENLA

"La medicina personalizada es un invento de los laboratorios"

Cuando uno se plantea entrevistar al primer especialista en oncología de España no espera encontrarse a un hombre de 59 años lleno de vitalidad e interés por las cosas como Manuel Constenla (Teo, A Coruña, 1952). Pero él enseguida deshace el entuerto: "Fui el primer MIR de Oncología cuando en 1978 se reconoció la especialidad. Éramos tres, pero yo quedé delante por el orden alfabético de los apellidos".

Ha elegido este restaurante de comida alemana en recuerdo a los años de especialización que pasó en Viena, y porque venía mucho cuando estuvo estudiando en Madrid. Y la elección no le defrauda. Pide codillo para los dos -"parece lo suyo"- y lo come con ganas. "Está delicioso, en su punto de sal", dice cuando menos de media hora después ha acabado con la generosa ración.

El oncólogo más antiguo de España no se ve jubilado: "Uno es médico siempre"

Cuesta no caer en el tópico del gallego que nunca concreta cuando la respuesta que da sobre su vocación y el futuro de la especialidad -es experto en cáncer de pulmón aunque esté en Madrid en la presentación de un fármaco contra el de próstata- es un lacónico "claro nunca se tiene nada". "Opté por la oncología tras haber elegido hematología, pero la hemofilia me parecía muy monótona. A veces pienso si no debía haber elegido oftalmología", ironiza. "Es que la idea de la vocación está sobrevalorada", concluye. "Uno acaba por apasionarse por lo que conoce".

Tiene un ejemplo claro en su familia. Una de sus dos hijas, tras hacer el bachillerato de letras, al final se ha decantado por la ingeniería agrónoma. "Y con buenas notas", presume. "Claro que esta juventud es la que va a crear la nueva Europa. Viajan, saben idiomas". Él podría incluirse sin problema en el grupo. "En mi época en el colegio se estudiaba francés; en la universidad me apunté a alemán; luego tuve que aprender inglés". Con ese bagaje ha vivido en Austria y ha hecho estancias en EE UU. También ha trabajado en Madrid, pero ha acabado en Galicia. "Un profesor me lo predijo: 'Tú tienes raíces", me dijo.

Constenla es moderadamente escéptico sobre el futuro de su especialidad. "La medicina personalizada es un invento de los laboratorios. La auténtica es la que lucha por cada enfermo. Lo otro es buscar los genes que harán que un tratamiento funcione, que no es lo mismo". Y sobre la genética muestra muchas reservas. "Todavía queda para que vayamos con un pendrive al médico con nuestro genoma. Y, aunque pudiéramos, no serviría de mucho. Sabemos qué genes están relacionados con cada enfermedad, pero no cómo modificarlos. Así que ahora el problema está en si hay que decirle a alguien que tiene los genes de una enfermedad, cuando no le podemos decir que tenemos la cura".

Aunque tiene un velero y se escapa cuando puede a la ópera -"desde Oporto hay vuelos baratos a Milán"-, no admite que tenga aficiones más poderosas que la medicina. "No me veo jubilado. Uno es médico siempre". Esta variedad de intereses se muestra al final de la comida, cuando se lleva EL PAÍS que el periodista ha llevado. "Internet está bien para leer los titulares, pero para leer el artículo completo prefiero el papel".

Restaurante Fass. Madrid

- Dos cervezas: 5,90 euros. - Pan: 3,90.

- Dos codillos: 31,30.

- Una tarta Sacher: 5,05. - Agua con gas: 2,20.

- Cafés: 4,85.

Total: 53,20 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de octubre de 2011

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