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"No queremos que entren"

Muchos padres participaron hace dos semanas en la reunión de la Anpa del colegio San Narciso de Marín, que alberga a unos 500 alumnos, todos varones. "Más que en cualquier función de fin de curso", asegura la presidenta de la asociación, Susana Fernández. El encuentro no fue convocado para hablar de horarios o actividades extraescolares, sino para que los padres expresasen su postura respecto a la posibilidad de que la gestión de este centro concertado pase de los Paúles a la Fundación San Pablo Siloé, vinculado al ultracatólico Camino Neocatecumenal.

La gestión del centro ha estado en manos de la compañía de San Vicente de Paúl desde finales de los años veinte, pero sus responsables actuales están mayores y no tienen sustitutos. Como alternativas están, por un lado, los propios profesores del centro, que quieren asumir el control a través de una cooperativa y, por el otro, la propuesta de la Federación de Escuelas Católicas, a la que los padres no se oponen. Aunque Fernández duda de que la opinión de los directores sea determinante. "La sede de la comunidad está en Salamanca y es un comité de cinco personas el que decidirá finalmente", avisa.

"No queremos que entren los kikos", zanja. "Nosotros nos basamos en las experiencias ajenas. En Burgos estuvieron en un colegio y fue un desastre total, tanto que se revocó la concesión. En otros lugares ha pasado lo mismo o parecido", aduce. La Anpa está recogiendo firmas para evitar la llegada de los kikos y busca el apoyo de las instituciones. El lunes se reunirán con la alcaldesa, María Ramallo (PP).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de octubre de 2011