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Fabra y la oposición enfrían la posibilidad de llegar a pactos

El presidente asume la mala situación económica en su primer control en Cortes

El presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, y los portavoces de la oposición echaron ayer un jarro de agua fría en torno al decálogo de pactos, que es el nombre que se ha dado a las incipientes negociaciones entre el Consell y los grupos de la oposición para sondear la posibilidad de alcanzar algún tipo de acuerdo en temas considerados estructurales.

Fabra llegó a su primera sesión de control como presidente de la Generalitat sin las alharacas de su predecesor Francisco Camps -ayer ausente de su escaño-. Y con temple, dosis de realismo y un discurso con las inercias de los últimos años. Tantas, que Fabra tardó un minuto en responsabilizar al Gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero de la mala situación financiera de la Generalitat. Así que el portavoz socialista, Jorge Alarte, le pidió al presidente que dejase de confundir al personal y que explicase con claridad cuándo pagará a los proveedores, si está a favor del copago sanitario y si piensa cortar el despilfarro. "Señor Fabra, gobierne. Con buenas palabras y un poco de educación no sacará a los 600.000 valencianos del paro", dijo Alarte.

Alarte: "Con buenas palabras no sacará a los 600.000 valencianos del paro"

La réplica del jefe del Consell siguió el guión. "Su partido no ha confiado en la Comunidad Valenciana y nos ha ninguneado", dijo Fabra, que hizo las cuentas de la vieja. El presidente de la Generalitat calculó lo que hubiese recibido la Generalitat si el Gobierno hubiese invertido en la Comunidad Valenciana en base a la media estatal. "He puesto encima de la mesa la deuda histórica, claro que sí", prosiguió Fabra, "porque con más de 11.000 millones [adicionales del Gobierno] hubiésemos rebajado la deuda más del 60%".

"Ustedes siempre juegan en contra y lamento que den la espalda a la oferta de pactos", continuó Fabra, "y así les va".

Con el portavoz de Compromís, Enric Morera, el jefe del Consell no tuvo mejor suerte. Morera advirtió que "pactar sobre la base que propone los populares no es suficiente" porque antes es necesario "regenerar la democracia". En ese contexto, el portavoz de Compromís pidió a Fabra que explicase si piensa rebajar el sueldo a los funcionarios y le exigió que facilite la información sobre contratos solicitada. Fabra fue tajante en lo de los salarios: "No vamos a reducir el sueldo de los funcionarios". Y en lo de la transparencia, se limitó a señalar que es "una bandera" de su Consell, sin dar más detalles.

Marga Sanz, portavoz de Esquerra Unida, tampoco se fue por las ramas y recriminó a Fabra la aprobación del proyecto de ley de Acompañamiento de los Presupuestos de la Generalitat para 2012 en el que se adoptan decisiones de calado, que afectan al recorte del gasto, pero no a los ingresos. Fabra admitió que no piensa subir los impuestos, en contra de lo que le reclaman los partidos de izquierda.

"No hay acuerdo posible con ese proyecto [de Acompañamiento de Presupuestos], porque demuestra falta de voluntad y sitúan el acuerdo a los pies de los caballos", sentenció Sanz. Y eso, antes incluso de que se hayan iniciado en serio las negociaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de octubre de 2011