Exdirectivos de Novacaixagalicia cobran por representar a la caja en empresas

José Luis Méndez es vicepresidente de Tecnocom y Fernández Gayoso, del Banco Gallego - Ola de indignación por las prejubilaciones multimillonarias

Son consejeros "por su reconocida valía". Varios exdirectivos de Novacaixagalicia se sientan en la cúpula de decenas de empresas y cobran por ello. Lo hacen como una extensión de su mandato en las antiguas Caixa Galicia y Caixanova aportando "su experiencia" -como describe Novacaixagalicia- en constructoras, telecos, consultoras o aseguradoras. "Es una práctica habitual en otras sociedades", argumentan fuentes de la entidad gallega nacionalizada que pagó indemnizaciones de 23,6 millones a tres exdirectivos antes de recibir una inyección del fondo de rescate de 2.465 millones.

José Luis Méndez, que fue el número uno de Caixa Galicia durante 29 años y que se jubiló a dos meses de la fusión, es actualmente presidente de Ahorro Corporación, el grupo de servicios financieros participado por la CECA y las cajas de ahorros. Aunque curiosamente ya "no representa a nadie", según aseguraba ayer la empresa, hasta el 31 de diciembre del año pasado estaba designado por Caixa Galicia.

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En Tecnocom, una de las cinco primeras compañías del sector TIC en España, Méndez ocupa la vicepresidencia, aquí en representación de la corporación industrial de su excaja. Solo en esta última firma, la remuneración recibida por él junto otros nueve accionistas se eleva a 939.000 euros.

En julio de 2010 Méndez entró en el consejo de Sacyr, donde el pellizco por representante asciende cada año a 66.000 euros. Aunque ahora figura como independiente, comparte mesa con otro exdirectivo jubilado de Caixanova, Ángel López Corona, que a su vez está en la compañía de cable R, de la que la caja llegó a tener el 60% de las acciones.

Julio Fernández Gayoso, de 80 años de edad, exdirector de Caixanova durante décadas, ahora copresidente de la caja fusionada y consejero de NCG Banco, es vicepresidente del Banco Gallego, del que la caja poseía el 49% de los títulos. También es vicepresidente de R.

La lista es larga e incluye a otros altos cargos. El último nombramiento conocido, de Gregorio Gorriarán Laza, lo recoge el Boletín del Registro Mercantil del 26 de septiembre en el consejo de Caixanova Vida y Pensiones. Veinte días antes Novacaixagalicia realizó la provisión de fondos para su prejubilación como cabeza de la división inmobiliaria, que asciende a 7,5 millones de euros.

Aunque son las prejubilaciones de oro sumadas a enormes fondos de pensiones las que más escuecen ante la opinión pública. La resaca por el escándalo dejó ayer una corriente de indignados, desde la vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado, hasta el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, padre político de la integración financiera gallega.

Salgado manifestó su rechazo "personal", a que un puñado de directivos se fuesen con los bolsillos llenos pero al mismo tiempo insistió en lo que dijo el viernes el gobernador del Banco de España, Miguel Fernández Ordóñez: "Legalmente habrá que ver si esas retribuciones se ajustaban a lo que se había dispuesto por parte del consejo y en los estatutos". Desde el PP, el portavoz económico Cristóbal Montoro ve "francamente mal", que directivos que "hayan fracasado en su gestión", tengan derecho a prebendas.

En Galicia, tanto los nacionalistas del BNG como el PSOE insistieron en la necesidad de que se devuelvan los 23,6 millones de euros que se repartieron el exdirector José Luis Pego (10,8 millones), el responsable del área inmobiliaria Gregorio Gorriarán (7,5) y el exdirector adjunto Javier García de Paredes (5,3 tras renunciar a 4,7 millones). Mar Barcón, portavoz socialista en el Ayuntamiento de A Coruña y consejera de Novacaixagalicia, decidió ayer dimitir de su cargo en la entidad financiera cuando se airearon las prejubilaciones que, según ella, "no pasaron en ningún momento por el consejo". Desde los sindicatos, Cándido Méndez, secretario general de UGT, exigió responsabilidades: "Me da vergüenza lo que ha sucedido, creo que ha habido un comportamiento de dudosa moralidad, pero también un grave y escalofriante problema de supervisión", aseguró, en referencia a la labor del Banco de España.

La nueva cúpula de NCG Banco presidida por José María Castellano afirmó que iniciará una auditoría interna para comprobar que las condiciones de los contratos y las indemnizaciones cumplen las normas. Anticipan que esperan que todo sea correcto porque, dicen, en realidad se está discutiendo una cuestión "de carácter ético". Para marcar distancias, anunciaron que la retribución de los nuevos directivos estará basada en conceptos variables.

La caja transformada en banco, que desde el viernes es propiedad del Estado en un 93%, dotó su plan de prejubilación para 1.200 personas con 340 millones de euros. Paradójicamente, ahora se sabe que esa partida supera en 155 millones el valor que el regulador concedió a la caja, cuyo capital fundacional pasó de 1.700 millones a solo 185.

La entidad vio diluida su presencia en el banco que había creado, con activos de 77.000 millones, en un ridículo 7% que apenas le ayudará a mantener viva su obra social. Esta es la parte que más preocupa. Con una plantilla de 300 trabajadores y un centenar de edificios nobles y sedes, la asignación anual que recibía superaba los 80 millones. En las actuales circunstancias se quedará, en el mejor de los casos, con 25.

Para colmo, ayer Fitch rebajó la calificación de NCG a la categoría de bono basura y Moody's a un paso de esa nota.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0005, 05 de octubre de 2011.

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