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Conde Roa: "Eres un parásito y un mamón"

El alcalde de Santiago considera "insultante" que el arte incluya lemas políticos - El regidor casi llega a las manos con un iluminador en la ópera

A las puertas del teatro, visiblemente airado y con dirigentes políticos, periodistas y numerosos vecinos como testigos, el alcalde de Santiago, Gerardo Conde Roa, amenazó e insultó al iluminador de la obra El barbero de Sevilla al que llamó "mamón y parásito", despúés de acusarlo de vivir del dinero público.

El regidor popular reaccionó así después de que, como recreación moderna de la obra y ya en el último acto, los actores exhibiesen carteles con consignas de los indignados, en los que figuraban leyendas como "No hay pan para tanto chorizo", "Que la calle nunca calle" o "¿Cuándo se darán cuenta de que lo importante es la gente?". Los lemas, que eran parte del espectáculo y no tenían un destinatario concreto, enfurecieron a Conde Roa. Acompañado por el conselleiro de Cultura, Roberto Varela, y el edil que gestiona esa área en el Ayuntamiento, Angel Currás, que evitaron ser parte de la tangana, el regidor se dirigió con tono amenazante y se encaró con el trabajador de la compañía, al que también llamó maleducado. Cuando éste le respondió que no le conocía y que el maleducado era el regidor, la respuesta de Conde Roa fue recitar a viva voz todos esos improperios.Los improperios del alcalde exasperaron al iluminador, que llegó a amenazar al regidor popular. La trifulca fue subiendo de tono hasta que un trabajador del Auditorio separó al alcalde cuando ambos estaban a punto de llegar a las mano. El empleado municipal condujo a Conde Roa hasta el coche oficial, de donde volvió a intentar salir, según los presentes.

El regidor dice que su bronca "no es una historia de buenos y malos"

Algunos testigos buscan el origen de la discusión en un malentendido cuando el director de escena pidió un aplauso, ya finalizada la obra y con todo el reparto en escena, para el iluminador, sentado cerca del alcalde de Santiago. Según personas que acompañaban a Conde Roa, el regidor podría haber entendido esas señas como la evidencia de que las pancartas se dirigían contra él.

En la mañana de ayer y después de que este y otros medios de comunicación se hicieran eco de la trifulca, el regidor se reafirmó en su reacción. Defendió que la libertad de expresión no ampara la introducción de consignas del 15-M en una creación artística porque son "mensajes insultantes que están fuera de lugar" y una "falta de respeto". Conde Roa optó por pedir perdón a su manera. Aseguró que pedía "disculpas a quien se haya podido sentir ofendido" con los insultos que profirió tras asistir a la ópera. Pero también que no tiene intención de localizar al trabajador al que insultó porque no lo conoce y prefiere dar el incidente por zanjado. Subrayó, no obstante, que "en esta historia no hay buenos y malos" y que "el Auditorio no está para que se cuelen mensajes" del movimiento indignado.

Baltasar Patiño, el iluminador de la obra con el que se encaró el alcalde, es un profesional muy reconocido en el mundo de la escena. Es el artista que más veces ha ganado el premio María Casares de escenografía, fue finalista en varias ediciones de los Max y trabaja habitualmente en espectáculos del Centro Dramático Nacional.

Ayer Patiño evitó hacer declaraciones sobre lo sucedido y una persona de su entorno aseguró que lo hace para no entrar en "guerrillas políticas". La bronca de Conde Roa en la ópera llego a la rueda de prensa posterior al Consello de la Xunta. El presidente, Alberto Núñez Feijóo, quiso desentenderse de un episodio que dijo desconocer, pero invitó al alcalde a dar explicaciones.

No es la primera vez que Conde Roa pierde los nervios al toparse con lemas del 15-M. Antes siquiera de acceder al poder ya tuvo palabras para los indignados que acampaban en la Praza do Obradoiro. Pidió al gobierno saliente, que presidía el socialista Xosé Sánchez Bugallo, su desalojo porque la concentración corría el riesgo de convertirse en una "comuna", además de ofrecer mala imagen a los turistas.

Ya con el bastón de mando que le proporcionó su mayoría absoluta, el pasado 19 de septiembre, tildó al mismo colectivo de "marginales que están en contra de la democracia". En dicha conferencia, el regidor aprovechó para pedir "esfuerzo" a los jóvenes, dijo que el tiempo de terminar carreras en 10 o 15 años pasó ya y en referencia a los que participan en el botellón, advirtió: "No podemos estar subvencionando permanentemente al vago".

El dirigente del PP ha protagonizado otras salidas de tono en las que ha proferido descalificaciones contra quienes discrepan con él. En una entrevista en la Cadena SER, cuando ejercía de líder de la oposición, llegó a llamar "ministra marimacho" a Magdalena Álvarez, por entonces responsable de las infraestructuras en el Gobierno de Zapatero. A los pocos días se vio obligado a retirar ese adjetivo y a pedir disculpas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de septiembre de 2011