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Crónica:BETIS 4 - ZARAGOZA 3 | FÚTBOL | Quinta jornada de Liga

El sofocón acaba en fiesta

El Betis, nuevo líder, supera de forma agónica a un Zaragoza que nunca se rindió

Noche de emociones fuertes en Sevilla. En un partido alocado, de ida y vuelta, el Betis pasó del cielo al infierno durante muchas fases del mismo ante un Zaragoza que jugó a ráfagas, pero que tuvo la virtud de no perderle la cara nunca a un encuentro que llegó a perder por 4-1 y donde agradeció el desplome físico de un rival que juega bien, tiene un aire estupendo, pero también sufre más de la cuenta en defensa y, por momentos, peca de bisoñez. Incapaz de controlar el partido después de la expulsión de Casto, al Betis se le hizo muy largo un choque en el que irrumpió con una enorme fuerza Juan Carlos, extremo del Zaragoza que anotó dos goles y fue una pesadilla para el conjunto bético.

BETIS 4 - ZARAGOZA 3

Betis: Casto; Chica, Amaya, Dorado, Nacho; Iriney, Beñat, Salva Sevilla (Juanma, m. 46); Pereira (Goitia, m. 70), Santa Cruz y Jefferson Montero (Sergio, m. 61). No utilizados: Ustaritz; Vadillo, Cañas y Molina.

Zaragoza: Roberto; Juárez, Da Silva, Mateos, Abraham; Ponzio, Micael (Zuculini, m. 64); Lafita, Luis García, Barrera (Juan Carlos, m. 46); y Hélder Postiga. No utilizados: Leo Franco; Lanzaro, Paredes y Jorge Ortí.

Goles: 1-0. 6. Santa Cruz. 2-0. M. 12. Salva Sevilla, de penalti. 2-1. M. 35. Juárez. 3-1. M. 47. Beñat, de penalti. 4-1. M. 48. Santa Cruz. 4-2- M. 76. Juan Carlos. 4-3. M. 78. Juan Carlos.

Árbitro: Mateu Lahoz. Expulsó a Casto (m. 69) con roja directa y amonestó a Da Silva y Ponzio.

Unos 38.000 espectadores en el Villamarín.

Con sufrimiento, demasiado, Heliópolis fue al fin una fiesta. El Betis, recién ascendido, suma cuatro victorias y es líder solitario. Sus virtudes afloran con el espíritu reivindicativo del que no quiere ser comparsa en su regreso a la elite. El sello de un entrenador valiente, Pepe Mel, brilla en un equipo que desprende buenas señales, solidario en el esfuerzo, de buen toque gracias al dinamismo de Beñat, que rehabilita a delanteros como Roque Santa Cruz y que, también, presenta muchos defectos, sobre todo en la parcela defensiva y en la portería, donde Casto mostró demasiada candidez para jugar en la elite.

El exultante estado anímico y futbolístico en el que vive el Betis brotó de manera abrupta en un inicio de partido espectacular. El Zaragoza, que empezó el partido a verlas venir, se encontró a los dos minutos con una preciosa combinación, espejo de lo que el actual Betis es capaz de ofrecer. Beñat, el futbolista que más está llamando la atención en el cuadro verdiblanco, destrozó la defensa del Zaragoza con un pase en largo que Chica convirtió en un preciso pase de gol a Santa Cruz. El paraguayo inauguró su cuenta como goleador bético con un toque a la primera con la izquierda, digno de un buen delantero centro. Con los aficionados del Betis frotándose por los ojos por el inicio tan eléctrico de los suyos, Pereira desbordó por velocidad a Abraham, que no tuvo más remedio que remediarlo. El penalti lo transformó Salva Sevilla y el 2-0 a los quince minutos mostraba una superioridad evidente, radicada de forma esencial en el toque de Beñat, la rapidez de Pereira y el oficio de Santa Cruz.

Tan cómodo se vio en el Betis con la renta que acabó por ensimismarse.

Como por arte de magia, despareció. Salva Sevilla, fundamental en el juego andaluz, no podía con el alma, y su errático juego condenó a su equipo a perder el balón. El Betis, sin balón, no es nadie, alargó sus líneas de forma peligrosa y el Zaragoza, casi sin quererlo, comenzó a lamerse sus heridas. Juárez anotó un gol que castigó la falta de oficio de un Betis. A pesar de anotar dos rápidos goles al inicio de la segunda mitad, el equipo andaluz se desplomó después de la expulsión del nervioso Casto. El Zaragoza pasó de un 4-1 a un 4-3 y estuvo a punto de aguar la fiesta que se vivió en Heliópolis. El Betis, cuatro de cuatro, es líder, pero todavía le queda mucho para ser un gran equipo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de septiembre de 2011