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La oposición critica el impuesto de patrimonio pero no lo frenará

El PSOE recupera el voto de la izquierda minoritaria en el último pleno del Congreso - PNV y CiU se decantan por abstenerse, y el PP mantiene públicamente su ambigüedad

"Ineficaz, absurdo, obsoleto, electoralista, improvisado, mal formulado, nueva ocurrencia, señuelo...." y otros muchos más adjetivos lanzaron ayer todos los grupos parlamentarios, salvo el PSOE, contra el impuesto sobre el patrimonio, recuperado por el Gobierno el pasado viernes por decreto y pendiente de convalidación en el pleno del Congreso de mañana, el último de la legislatura. Sin embargo, a pesar de este rechazo formal, ninguno de los grupos del Parlamento, de la derecha y de la izquierda, quiere aparecer públicamente como el que obstaculice la convalidación de este último decreto en el pleno. Se aprobará con los votos del PSOE y el respaldo a regañadientes de la izquierda minoritaria, pero nadie quiere ser presentado como el que impide que se apruebe el "impuesto para los ricos" y nadie dice que votará en contra.

ERC, BNG, IU e ICV apoyarán el nuevo tributo aunque lo creen insuficiente

Al menos esta vez el PSOE habrá recuperado el voto de la izquierda en el Congreso. Entre críticas, pero la legislatura acabará este jueves con los siete votos de ERC, BNG, IU e ICV apoyando al PSOE en una propuesta fiscal.

La crítica general no se traducirá tampoco en rechazo a la convalidación porque CiU y PNV, salvo cambio de última hora, acudirán al rescate y se abstendrán para que sea aprobado. Josep Antoni Duran, portavoz de los nacionalistas catalanes, no obstante, mantuvo ayer la ambigüedad sobre el sentido del voto de su grupo, descartando, eso sí, el voto a favor. Formalmente, el PNV solo descarta el no, pero se inclina por la abstención y sin aparecer tampoco como el costalero del Gobierno en el tiempo de descuento de la legislatura.

De la misma forma que Mariano Rajoy elude en público explicar si derogará el impuesto si gana las elecciones, un portavoz de otro grupo aseguraba que se trata de evitar que el PSOE, que ha aprobado según él el impuesto con fines electoralistas, pueda presentar a sus oponentes como los "defensores de los ricos". "En esa trampa no entramos, que se convalide y luego, después de las elecciones, ya veremos lo que ocurre", asegura ese portavoz.

Por eso, todos se miran para no querer dar el paso de aparecer junto al Gobierno en la aprobación de una medida que todos tachan de electoralista y que sale adelante justo a dos meses de las elecciones del 20 de noviembre.

El del jueves será el último pleno de la legislatura que oficialmente termina la próxima semana y que acaba casi como se ha desarrollado: con el PSOE en solitario pero sacando adelante iniciativas en el Congreso gracias al uso del decreto, ayudado por las abstenciones de los diferentes grupos y criticado por todos los demás.

La geomeotría variable del inicio de la segunda legislatura de Zapatero dio paso luego al acuerdo privilegiado con PNV y Coalición Canaria y la muleta de CiU, siempre preparada para los momentos de extremo apuro. En los momentos clave los nacionalistas han acudido siempre al rescate, como por ejemplo con la reforma de las pensiones, el decreto de recortes y el de la negociación colectiva, entre otras.

Ese apoyo se ha roto ahora por la proximidad de las elecciones y por los últimos acuerdos del Gobierno con el PP, como el de la reforma de la Constitución y el de la ampliación de los contratos temporales. De hecho, Duran acusó ayer a Zapatero de haber roto un pacto que cerraron ambos personalmente en julio para sacar adelante in extremis el decreto de negociación colectiva y que ha decaído ahora en su tramitación como proyecto de ley por el final anticipado de la legislatura. Esa distancia no es suficiente para forzar una derrota del Gobierno sobre el impuesto del patrimonio.

Termina también la legislatura con la izquierda minoritaria enfrentada al Gobierno, sobre todo en política económica, y acusando al PSOE que no tener una política fiscal progresista. No obstante, el impuesto sobre el patrimonio ha acortado la distancia y la diferencia con el resto de la legislatura es que esta vez ERC, Izquierda Unida e Iniciativa per Catalunya votarán a favor, porque supone un giro de última hora en la política de Zapatero, que suprimió al principio de su mandato el tributo. Gaspar Llamazares (IU) y Nuria Buenaventura (ICV) anunciaron un "respaldo con insatisfacción" al decreto, porque aunque "quieren lo más, no se puede rechazar lo menos". En su opinión, es un tributo para "hiperpatrimonios" que se aprueba solo por la conveniencia electoral de Alfredo Pérez Rubalcaba. Por tanto, votar en contra sería "hacer el juego" al candidato socialista, porque podría aprovecharlo para postularse como la "izquierda real" en materia fiscal. Es decir, que se niegan a dejarle la banda izquierda libre al PSOE.

Soraya Sáenz de Santamaría (PP) no aclaró el sentido del voto de su grupo, escudada en la exigencia al Gobierno y al PSOE para que unifiquen su discurso público sobre el impuesto del patrimonio.

Ayer, la política económica volvió a separar al PSOE y al PP como en el resto de la legislatura, porque el pleno volvió a rechazar una moción de los populares que exigía medidas de apoyo y rebaja fiscal para las pequeñas y medianas empresas y los autónomos. La moción incluía propuestas formuladas anteayer por Rajoy como la rebaja del impuesto de sociedades y el pago del IVA en el momento de hacerse efectivas las facturas. Según el portavoz del PSOE, Pedro Sánchez, la moción incluía medidas como la creación telemática de empresas en 24 horas que aprobó el Gobierno en un decreto y que el PP rechazó con su voto en el Pleno del Congreso.

Para que acabe la legislatura el jueves queda también la sesión de control al Gobierno de hoy, en la que Zapatero intervendrá por última vez en la Cámara y que Rajoy aprovechará para dejar claras sus intenciones para la campaña electoral y recordar lo que ha sido su principal caballo de batalla de la legislatura: la crisis y el paro. "¿Está satisfecho el presidente del Gobierno con el balance de una legislatura que termina con casi cinco millones de parados?", preguntará el líder del PP, que aspira a que su próxima intervención en la Cámara baja sea en su debate de investidura como presidente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de septiembre de 2011